En el año 2001, cuando la Unesco declaró Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad al Espacio Cultural de la Cofradía del Espíritu Santo de los Congos de Villa Mella , se produjo también un gesto significativo desde el ámbito religioso: el párroco Abraham Apolinario ofició la eucaristía de aquella jornada y, con su actitud, marcó una diferencia notable frente a posturas más rígidas dentro de la Iglesia.
El apoyo del párroco Abraham Apolinario a los congos de Villa Mella
Su presencia no fue un simple acto litúrgico; representó un reconocimiento pastoral a una manifestación cultural profundamente arraigada en la identidad dominicana.
Ese año, 2001, mi escrito llevó por título “ En Villa Mella conviven las celebraciones de los congos y de la Iglesia ”, una frase que resumía una realidad compleja, la convivencia entre la tradición popular y la práctica católica en un mismo espacio cultural.
En Villa Mella, la religiosidad no se expresa en compartimentos aislados, sino en una experiencia viva donde la fe, la memoria ancestral, la música y danza ritual se entrelazan.
Ese sincretismo, sin embargo, ha sido motivo de tensiones, porque la Iglesia, en distintos momentos, ha mostrado resistencia frente a expresiones donde lo sagrado católico dialoga con herencias africanas y populares.
Cofradia del Espíritu Santo de Villa Mella Fuente externa En ese contexto, la actitud del padre Abraham Apolinario adquirió un valor especial.
Lejos de asumir una postura de rechazo, comprendió la complejidad cultural de los Congos y acompañó con respeto un hecho histórico que trascendía lo religioso para convertirse en un reconocimiento a la nación misma.
Su gesto permitió afirmar que la fe también puede expresarse desde la apertura, el entendimiento y la valoración de la diversidad cultural.
A 25 años de aquella declaratoria, su figura merece ser recordada como la de un sacerdote que supo leer la realidad de su comunidad con sensibilidad pastoral y sentido humano.
En tiempos en que la intolerancia suele imponerse sobre el diálogo, Abraham Apolinario dejó una lección de convivencia, respeto y visión cultural.
Su apoyo a los Congos de Villa Mella fue, sin duda, un acto de fe, pero también de inteligencia histórica.
No pude asistir al concierto conmemorativo del 25 aniversario de la declaratoria UNESCO a los Congos de Villa Mella, auspiciado por BanReservas, donde cantos, danza y el homenaje a Enerolisa Núñez celebraron la tradición, junto a la proyección de Kacimiro.
Tags relacionados LAS MÁS RECIENTES Edición impresa manifestaciones.



