
Mientras festejaban y cargaban la corona de la Serie Mundial desde el camerino del Tropicana Field al autobús, Abner Uribe y William Contreras, con palabras groseras y gestos cuestionables (como el uso del machete), recrearon un episodio que nos recuerda estímulos a los que apelan los atletas en ese ring reservado para guerreros.
Allí, el circo romano que es la industria deportiva de hoy, requiere a sus animadores una entrega de vida o muerte en cada segundo dentro del guion para justificar ese espectáculo que mueve miles de millones de dólares.
Los enemigos, esos "que están contra mí", se identifican y hasta se crean; están en las gradas, en la prensa, en el otro equipo.
Si son más vulnerables, mejor, sirven de sparring de escaso riesgo.
Milwaukee llegó como claro favorito para imponerse a Tampa Bay: el mercado de predicción Kalshi lo colocaba con un 63 % y líneas de apuestas coincidían en torno a un -160 y -165; es decir, para cobrar 100 dólares había que invertir entre 160 y 165.
Barrer a los Dodgers despejó dudas.
La crónica especializada también daban mayor margen a los Brewers.
Pero ese martes en la noche, Uribe, un relevista élite utilizado en el último tercio de los partidos, y Contreras, receptor MVP de la Serie Mundial y que ya en marzo ganó el Clásico con Venezuela, se descargaron con un comentarista de un programa radial dominicano que colocó a los Rays para ganar.
En algún rato, mientras hacía scrolling (desplazar la pantalla) en Instagram, Uribe o Contreras vio ese comentario contrario (como si fuera obligado coincidir), se olvidó lo que opinaba la gran mayoría y se cambió de rival.
En lugar de Junior Caminero, Yandy Díaz y Drew Rasmussen, era Juanfran.
Nos enteramos porque Uribe, oriundo de Santo Domingo Norte y a quien su temperamento ya le ha costado, abrió su móvil e hizo una transmisión en vivo para la catarsis.
En mayo ya fue suspendido por gestos groseros tras ponchar a rivales.
Ya en 2024 sancionado con dos choques por un pleito con José Sirí.
No es nada extraño.
La histeria sirve de alerta, de estímulo al atleta, pero a un costo alto de consumo de energía.
Aprender a administrar sentimientos y energía es clave para no equivocarse ni sumar enemigos innecesarios.
Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Dominicana O&M.
Ejerce como periodista especializado en deportes desde el 2001.
Es editor de Deportes de..



