
La Carta Magna que rigió 28 años y sus efectos en Barahona y el Sur
La Constitución proclamada el 28 de noviembre de 1966, impulsada por Joaquín Balaguer, marcó el desarrollo político y social de la región Sur, incluyendo Barahona, durante 28 años.
La Constitución de 1966, la de mayor duración en la historia dominicana, fue promulgada tras un proceso que desvió lo pactado en el Acto Institucional de 1965. Para Barahona y las provincias del Sur, este texto legal definió un modelo de gobierno centralizado que influyó en la distribución de recursos y en la autonomía municipal durante casi tres décadas.
El Acto Institucional, firmado por Francisco Alberto Caamaño Deñó y Héctor García Godoy, establecía en su artículo 53 la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Sin embargo, el presidente Balaguer, ganador de las elecciones del 1 de junio de 1966 con el 57.4% de los votos, logró que el Congreso Nacional, dominado por su Partido Reformista, modificara el mecanismo mediante la Ley 17 de 1966, permitiendo que el propio Congreso actuara como Asamblea Constituyente.
Esta decisión, que concentró el poder en el Ejecutivo, tuvo implicaciones directas para el Sur. Las comunidades de Barahona, Pedernales y Bahoruco, tradicionalmente marginadas, vieron cómo las políticas públicas se definían desde Santo Domingo, sin mayor participación local. La ausencia de una asamblea electa limitó el debate sobre descentralización, un tema clave para el desarrollo de la región.
El legado de esta Constitución se sintió en áreas como la seguridad ciudadana, el turismo y el medioambiente. Durante 28 años, las leyes derivadas de este texto regularon la actividad económica y social del Sur, sin que las provincias tuvieran herramientas constitucionales para impulsar sus propias prioridades. Hoy, al recordar este proceso, se evidencia la importancia de la participación ciudadana en la construcción de un marco legal que responda a las necesidades regionales.



