Del cobro por pieza al modelo por peso y hamper
El sector de lavanderías en Santo Domingo atraviesa una transformación silenciosa pero significativa. Al esquema tradicional de tarifa por unidad se ha sumado una modalidad que gana adeptos: el pago por libra o por hamper, una alternativa que promete ahorrar tiempo y simplificar la experiencia del usuario en diversos barrios de la capital dominicana.
Yaquiroides Vizcaíno, residente del sector Valiente en Santo Domingo Este, adoptó el lavado por hamper hace cuatro años. La escasez de tiempo libre debido a sus compromisos laborales lo llevó a preferir un sistema donde solo entrega las prendas y las recoge al día siguiente. "Un hamper admite mucha ropa; lo que no incluimos son sábanas, cortinas ni colchas porque eso se cotiza aparte", relató.
Estrategias diferenciadas según la zona
Aridio Adames, propietario de un establecimiento en el ensanche Paraíso del Distrito Nacional, comenzó con el método por unidad y migró parcialmente al cobro por libra hace un lustro. "El procedimiento por hamper no contempla planchado: solo lavamos, secamos y doblamos. En cambio, el servicio por pieza incluye el planchado individual", detalló. Solo el 5 % de su clientela elige el hamper; el grueso prefiere el tratamiento prenda por prenda.
Luis Cordero administra dos sucursales con enfoques distintos: en la Zona Colonial prioriza el lavado y planchado detallado de chacabanas, camisas y pantalones; en la avenida San Martín concentra la operación en el lavado por libra, con una tarifa de 45 pesos por libra. Además, ofrece recogida a domicilio por 150 pesos, costo que se exonera cuando el cliente entrega más de 20 piezas.
El modelo de autoservicio aún no despega
Hace tres décadas, Santos Guzmán introdujo en República Dominicana el concepto de lavandería tipo laundry estadounidense, donde los usuarios operan las máquinas por sí mismos. El sistema funcionaba originalmente con monedas, pero las dificultades cambiarias obligaron a reconvertirlo. Hoy el negocio opera con personal de apoyo y cobra 65 pesos por libra; el alquiler de equipos va de 300 a 400 pesos según el tamaño.
Pese a la diversidad de opciones, las lavanderías por unidad mantienen su vigencia. Luisa Torres, encargada de un local en Alma Rosa I, afirmó que tras once años la operación sigue siendo rentable y permite cubrir los gastos operativos. "La estabilidad del negocio es lo que nos ha mantenido todo este tiempo", concluyó.



