El país superó el hambre, pero enfrenta obesidad y dietas inasequibles, según la FAO
La FAO instó a República Dominicana a mejorar la productividad agrícola y reducir la dependencia de importaciones para sostener los avances en seguridad alimentaria, tras salir del mapa del hambre. El economista Marino Torero señaló este martes la necesidad de transformar el sector agroalimentario.
Luego de que República Dominicana saliera del mapa del hambre, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) planteó la necesidad de mejorar la productividad agrícola y reducir la dependencia de las importaciones para fortalecer la seguridad alimentaria. El jefe económico de la FAO, Marino Torero, destacó los progresos del país en su agenda alimentaria, pero advirtió sobre la importancia de impulsar una transformación del sector agroalimentario para garantizar la sostenibilidad de estos resultados.
Torero explicó que el país presenta dos realidades comerciales distintas: mantiene una posición competitiva en las exportaciones de productos agropecuarios de alto valor, pero depende considerablemente de las importaciones de trigo, maíz y materias primas derivadas de la soja utilizadas en la alimentación animal. Uno de los principales desafíos es aumentar la productividad del arroz, cultivo estratégico para la alimentación de los hogares dominicanos, mediante la incorporación de nuevas tecnologías para mejorar los rendimientos y reducir los costos.
"Todavía tenemos mucho espacio para seguir aumentando más la productividad y reducir el área; producir más con menos, aumentar el rendimiento, reducir los costos de producción, mejorar la productividad del agua, mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes, reducir las pérdidas postcosecha y prepararnos para mayor competencia comercial", dijo Torero. También recomendó acelerar la introducción de variedades mejoradas, modernizar los sistemas de riego, optimizar el uso de fertilizantes y disminuir las pérdidas durante la cosecha y la poscosecha.
El especialista enfatizó la importancia de ampliar las inversiones en infraestructura agroalimentaria, particularmente en sistemas de riego, carreteras, caminos rurales, almacenamiento y redes logísticas que permitan conectar las zonas productivas con los mercados. "La infraestructura va a generar un rol fundamental para aumentar la productividad agrícola, aumentar los ingresos de los agricultores, reducir las pérdidas de alimentos, reducir los precios al consumidor y mejorar la asequibilidad de dietas saludables", manifestó. Asimismo, propuso modernizar los seguros agrícolas mediante la incorporación de nuevas tecnologías y mecanismos de acción anticipada frente a los riesgos climáticos.
Tras conocerse que República Dominicana había reducido la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 % de la población, dos problemas destacan entre los nuevos desafíos en materia de seguridad alimentaria: el acceso a alimentos nutritivos a precios asequibles y la obesidad. Según el Informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI 2026), el 16.2 % de los dominicanos no podía costear una dieta saludable. Torero advirtió que la reducción del hambre no implica necesariamente la eliminación de todos los problemas.



