ESET advierte que los agresores adaptan sus métodos a las plataformas que usan los menores
El grooming en línea ya no se limita a las redes sociales. Videojuegos multijugador, aplicaciones de mensajería, transmisiones en vivo y comunidades virtuales son los nuevos entornos donde puede comenzar el acercamiento, según advierte ESET a través de su iniciativa Digipadres. La clave para las familias dominicanas está en la comunicación abierta y la educación sobre privacidad.
El grooming consiste en establecer deliberadamente una relación con un niño o adolescente, frecuentemente ocultando o falseando la identidad o la edad, con el objetivo de ganar su confianza antes de explotarlo o abusar de él. El proceso no suele comenzar con amenazas ni conversaciones sexuales explícitas, precisamente porque primero se busca construir una relación que parezca legítima.
La tecnología agrega un elemento adicional: herramientas como la inteligencia artificial pueden facilitar la creación de identidades falsas mucho más convincentes y ayudar a adaptar perfiles, lenguaje e intereses a los de una potencial víctima. Sin embargo, ESET señala que el componente esencial del grooming sigue siendo psicológico: explotar necesidades normales de amistad, atención, comprensión y pertenencia.
El patrón puede empezar con un interés aparentemente genuino por los juegos, pasatiempos o problemas del menor. Después viene la generación de confianza mediante atención y apoyo emocional, seguida muchas veces por un intento de trasladar la conversación desde espacios públicos hacia mensajes privados. Otra señal particularmente importante es la petición de mantener la relación en secreto frente a padres, educadores o amigos.
Una vez establecido ese vínculo pueden aparecer conversaciones cada vez más personales o sexuales y, si el menor intenta alejarse, presión emocional, culpa, coerción o amenazas. Precisamente por ese desarrollo gradual resulta complicado identificar el problema cuando se observa únicamente una conversación aislada. La respuesta no puede reducirse a prohibir plataformas, sino a combinar controles y reglas de uso con comunicación abierta, educación sobre privacidad y acompañamiento de los adultos en los espacios digitales que frecuentan niños y adolescentes.



