Diálogo opositor en Panamá busca consolidar una sola voz ante la comunidad internacional
Cuando el bosque arde, todas las criaturas escapan juntas sin importar sus diferencias naturales. Con esa metáfora se ilustró el momento crítico que atraviesa el antichavismo venezolano, reunido en Panamá para diseñar una hoja de ruta que permita restaurar el orden constitucional tras casi tres décadas de hegemonía autoritaria.
María Corina Machado inauguró el cónclave con una afirmación taxativa: "La tarea es inmensa, solos no podemos". El objetivo central consiste en empujar una transición política que involucre a todos los actores nacionales e internacionales comprometidos con la causa democrática. La brecha abierta el 3 de enero representa la mayor oportunidad en 27 años, aunque todavía es insuficiente por sí sola.
Los participantes coinciden en que resultaría bochornoso exhibir ante los aliados externos un mosaico de posiciones fragmentadas y decenas de liderazgos sin coordinación. Por eso el encuentro panameño persigue reafirmar un mando legitimado que garantice una interlocución clara: una sola línea telefónica que responda en nombre de una oposición plural pero alineada.
Existen discrepancias significativas, particularmente sobre el tipo de elecciones que deberían convocarse durante la fase de transición. Estas diferencias, lejos de debilitar el proceso, obligan a debatir con seriedad. La historia reciente demuestra que la unidad táctica ya hizo posible el 22 de octubre de 2023 y el 28 de julio de 2024, hitos que nadie debería olvidar.
El mensaje de cierre apela a la paciencia y la confianza. La unidad no es un dogma religioso ni obra milagros por sí misma: requiere estrategia, sacrificio y, cuando resulta necesario, la valentía de podar ramas para que el árbol recupere su vigor. Los actores sentados en la mesa son los mismos que forjaron los logros anteriores, y eso constituye un activo político invaluable.



