Más del 67% de los magistrados detienen labores en todos los tribunales
En una jornada sin precedentes dentro del sistema de administración de justicia dominicano, el pasado 21 de mayo más del 67.75 por ciento de los jueces —de un universo total de 738 magistrados— paralizaron sus funciones en todos los tribunales del país para manifestar su profunda insatisfacción frente a las condiciones en que desempeñan su labor cotidianamente.
A diferencia de las habituales protestas de maestros y médicos con sus gremios, en esta ocasión los jueces alzaron la voz con autoridad y contundencia ante lo que perciben como un desinterés sistemático por mejorar su entorno de trabajo. Los magistrados se expresaron con mesura pero con firmeza, mediante un documento suscrito por más de 500 togados de todas las jurisdicciones del país.
Para muchos observadores, resulta llamativo que los encargados de administrar justicia hayan tenido que recurrir a este tipo de medidas para hacerse escuchar, lo que refleja la profundidad de la crisis que afecta al sistema judicial dominicano en su conjunto.
Un reclamo que trasciende lo meramente salarial
En el texto difundido a los medios de comunicación, los firmantes exhortaron al Poder Judicial a atender sus preocupaciones legítimas. Una frase resume el espíritu del movimiento: "la justicia no puede sostenerse únicamente sobre vocación, sacrificio personal y compromiso individual".
Los jueces denunciaron que su realidad diaria está marcada por escasez de personal y de magistrados, remuneraciones insuficientes, carga laboral excesiva, deserción masiva del personal administrativo y deterioro y abandono de la infraestructura de numerosos recintos judiciales. El gesto colectivo de los togados constituye un punto de inflexión en la historia institucional dominicana, pues jamás habían exteriorizado sus insatisfacciones de manera tan organizada y visible ante la opinión pública nacional.



