Tribunal de Espaillat dicta sentencia ejemplar en caso de maltrato infantil
Un tribunal de la provincia Espaillat condenó a 30 años de prisión a Yaniris Martínez Cordero por la muerte de su hijastra de 3 años en Gaspar Hernández, tras someterla a maltratos físicos, emocionales y verbales. El caso expone la necesidad de proteger a los menores y denunciar la violencia intrafamiliar.
La sentencia fue dictada luego de que el Ministerio Público demostrara, mediante distintas pruebas, que Martínez Cordero incurrió en actos de tortura y barbarie que ocasionaron la muerte de la menor. Por el mismo caso, el tribunal condenó a un año de prisión a Nichalson Nina, al establecerse que incurrió en negligencia en el cuidado y protección de la niña.
De acuerdo con el expediente acusatorio, Martínez Cordero fue hallada culpable de violar los artículos 295, 303-4 y 304 del Código Penal Dominicano, mientras que Nina fue condenado en virtud del artículo 357, numeral 3, de esa legislación. Durante el juicio, el Ministerio Público sostuvo que la menor era víctima constante de agresiones físicas y psicológicas. Los fiscales solicitaron la pena máxima para ambos imputados.
La investigación establece que el 8 de mayo, alrededor de las 9:30 de la mañana, agentes del Departamento de Investigación Criminal de Gaspar Hernández fueron notificados por un médico legista de que una niña había sido llevada sin signos vitales a un centro de salud de esa localidad. El fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes, Fernando Martínez, indicó que antes del fallecimiento se había realizado un acuerdo de no agresión entre el padre, la madrastra y el centro educativo donde asistía la menor, debido a que la niña acudía frecuentemente con golpes visibles en distintas partes del cuerpo. Varios testigos declararon que la madrastra ejercía violencia constante contra la infante.
El informe preliminar de autopsia determinó que la víctima presentaba signos compatibles con el síndrome del niño maltratado, incluyendo hemorragia y edema pulmonar, gastritis hemorrágica, cianosis en los lechos ungueales y cicatrices antiguas en distintas partes del cuerpo. Las autoridades informaron que los condenados deberán cumplir sus respectivas penas en los centros de corrección y rehabilitación de Rafey Mujeres y La Isleta.



