Especialista advierte que la libertad de expresión no debe ser permiso para dañar o desinformar
La comunicación enfrenta una crisis de orden porque se comparte sin responsabilidad, según el análisis de Néstor Estévez. El autor propone un nuevo pacto basado en ética, verdad y respeto, sin censura.
La comunicación vive una crisis de orden. Antes, el contrato social buscaba que las personas renunciaran a parte de su libertad para ganar seguridad, derechos y convivencia. Hoy hace falta algo parecido, pero en el mundo de los mensajes.
Ahora todos opinamos, publicamos, grabamos, reaccionamos y compartimos. Eso puede ser una gran oportunidad, pero también puede crear ruido, ataques, mentiras y confusión.
El problema no es que todos comuniquemos. El problema es comunicar sin responsabilidad. Cuando cualquiera “le da pa’lle” sin pensar en el efecto de sus palabras, la conversación pública se rompe.
La libertad de expresión no debe convertirse en permiso para dañar, manipular o desinformar. Necesitamos reglas éticas, no censura. Necesitamos más conciencia, no más miedo. Comunicar es convivir. Por eso necesitamos un nuevo pacto: hablar con libertad, pero también con verdad, respeto y propósito. Por Néstor Estévez.



