Acuerdo cede control de reservas a EE.UU.; sur dominicano observa con cautela
La decisión de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, de entregar a EE.UU. el control de una quinta parte de las reservas petroleras más grandes del mundo, genera preocupación en comunidades del Sur dominicano que dependen de la estabilidad energética y del turismo.
Barahona y la región Sur, conocidas por su potencial turístico y agrícola, siguen con atención el acuerdo que permite a Estados Unidos administrar parte del petróleo venezolano. Aunque el pacto podría inyectar miles de millones de dólares a una economía devastada, analistas locales temen que la inestabilidad en Venezuela afecte los precios del combustible y, con ello, el costo del transporte y la producción en el Sur.
El orgullo venezolano, construido durante un siglo en torno a la idea de que su petróleo pertenece al pueblo, ha sido herido. Lisandro Castro, arquitecto en Caracas, expresó: "No solamente es preocupante, es indignante porque uno como gota en el océano no tiene poder para intervenir". Este sentimiento resuena en comunidades dominicanas que han visto cómo la política petrolera internacional impacta sus economías locales.
El acuerdo, que surge tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, deja a Delcy Rodríguez al mando y cede el control de aproximadamente el 20% de las reservas, las más grandes del mundo. Para el Sur, que depende del turismo en Bahía de las Águilas y de la agricultura, cualquier cambio en el suministro energético regional puede traducirse en mayores costos y menor competitividad.
La historia muestra que el petróleo transformó a Venezuela, desde el auge de los años 1920 hasta la nacionalización de PDVSA en los 70. Ahora, el Sur dominicano observa con cautela: la lección de que los recursos naturales deben beneficiar al pueblo, no a intereses externos, resuena en una región que busca desarrollo sostenible sin sacrificar su soberanía.



