La cinta dirigida por Zach Cregger apuesta por el horror corporal y deja atrás la acción
La película "Resident Evil: Noche Cero" llega a la cartelera para redefinir el terror de supervivencia. Dirigida por Zach Cregger y coescrita con Shay Hatten, se aleja de la acción de entregas anteriores y sigue a un mensajero médico en Raccoon City.
La franquicia de Capcom intenta consolidarse en el cine con "Resident Evil: Noche Cero", una entrega que apuesta por el survival horror. La trama sigue a Bryan Hodukavich, interpretado por Austin Abrams, un mensajero médico que debe trasladar un paquete misterioso al Hospital General de Raccoon City durante una tormenta de nieve.
El conflicto personal del protagonista se complica al enterarse de que su novia Michelle, con la voz de Sara Paxton, está embarazada. La situación escala cuando atropella accidentalmente a una mujer infectada que no puede morir, lo que desata el terror de supervivencia con elementos de body horror y gore.
La película incorpora mutaciones basadas en el parásito Las Plagas, alejándose del zombi tradicional. El director Zach Cregger usa la vulnerabilidad de Bryan, quien carece de entrenamiento militar, para generar tensión, acercándolo al perfil de un ciudadano común. La historia es paralela a los primeros videojuegos y deja fuera a personajes clásicos como Leon S. Kennedy, Claire Redfield o Jill Valentine.
Para trasladar la experiencia interactiva al cine, se emplean planos de seguimiento sobre el hombro y secuencias en primera persona, replicando la escasez de munición y objetos como hierbas curativas y máquinas de escribir. El reparto secundario incluye a Kali Reis como la policía Maxine, Zach Cherry como el científico Carl y Paul Walter Hauser como Paul, empleado de la Corporación Umbrella. La crítica destaca toques de humor negro en medio de la violencia.



