El CNM elegirá al sucesor de Luis Henri Molina con impacto en la justicia y la economía
El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) designará al nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) en sustitución de Luis Henri Molina. La decisión, de profundo impacto social, económico e institucional, definirá la confianza ciudadana en la justicia.
El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), órgano constitucional responsable de designar a los jueces de la Suprema Corte, enfrenta el desafío de escoger jueces con idoneidad, solvencia jurídica, integridad y capacidad de trabajo. La Constitución establece, además, criterios de composición destinados a preservar la carrera judicial y abrir espacios a profesionales del derecho, académicos y miembros del Ministerio Público.
La principal misión es recuperar y consolidar la confianza de la población en la justicia. Es cara y mala, por ser distante, lenta, vulnerable a intereses políticos y económicos. Produce frustración y profundiza la desigualdad. El nuevo presidente de la SCJ deberá impulsar una justicia más accesible, pronta, transparente y comprensible para el ciudadano común, especialmente para los más pobres y sin influencia.
La seguridad jurídica es fundamental para atraer inversiones, proteger la propiedad, hacer cumplir los contratos y estimular el emprendimiento. Necesitamos un Poder Judicial confiable, que cree certezas y contribuya a crear un clima favorable para la actividad productiva. Las decisiones impredecibles y los procesos interminables elevan los costos y desalientan las inversiones.
La nueva presidencia de la SCJ debe crear la autonomía real del Poder Judicial, fortalecer la carrera judicial y promover mecanismos de rendición de cuentas. También, decidir conforme a la Constitución, las leyes y los principios éticos. El proceso de selección del presidente de la SCJ debe realizarse con transparencia. Hay que valorar méritos, trayectoria, independencia, capacidad de gestión y compromiso democrático. Resulta imperioso que la próxima presidencia de la Suprema Corte sea un verdadero puntal de la justicia y no una simple sustitución de nombre.



