

BARAHONA, RD. — ¿Puede un joven abogado, especialista en gestión municipal y líder comunitario, cambiar el rumbo de una ciudad que lleva más de dos décadas esperando la transformación que merece? Esa es la pregunta que comienza a resonar en los círculos políticos de Barahona, donde el nombre de Lodwin N. Cornielle (Nachito) gana terreno como posible candidato a la Alcaldía por el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
¿Quién es Lodwin Cornielle?
Lodwin Cornielle, mejor conocido como Nachito, no es un desconocido en Barahona. Su presencia en la comunidad se ha construido a través de años de trabajo social, iniciativas comunitarias y una trayectoria profesional que combina el derecho, la tecnología y la gestión pública.
Su formación académica es uno de los pilares que sus seguidores más destacan:
- Abogado de profesión, con conocimiento del marco legal que rige la administración pública.
- Técnico en informática, un activo clave en la era de la digitalización gubernamental.
- Especialista en Gestión de Gobierno y Campaña Electoral, formación directamente aplicable al cargo al que aspira.
- Formación en marketing político, disciplina esencial para comunicar eficazmente las propuestas de gobierno.
- Maestría en Gestión Municipal (en curso), el grado académico más específico para la administración de un ayuntamiento.
Pocos aspirantes a una alcaldía en la República Dominicana pueden exhibir un expediente académico tan directamente alineado con las funciones del cargo. Cornielle no solo quiere ser alcalde: se ha preparado específicamente para serlo.
De la empresa a la política
El perfil de Cornielle no se limita al ámbito académico. Como empresario, ha administrado proyectos en los sectores de medios de comunicación, producción audiovisual, economía digital y desarrollo artístico. Esta experiencia en el mundo real de los negocios —manejando presupuestos, equipos y proyectos— es, para muchos, tan relevante como su formación académica.
"Administrar un ayuntamiento es administrar una empresa pública", argumentan sus seguidores. "Y para eso se necesita a alguien que entienda de números, de planificación y de ejecución".
Una fundación que habla por sí sola
Quizás el aspecto más visible del trabajo de Cornielle es la Fundación Lodwin Cornielle (Nachito), desde la cual ha impulsado múltiples iniciativas sociales en Barahona:
- Rescate y mantenimiento de espacios deportivos.
- Programas de apoyo a la juventud.
- Actividades comunitarias y jornadas sociales.
- Proyectos de integración ciudadana.
Estas actividades no solo han mejorado la calidad de vida de cientos de barahoneros, sino que han permitido a Cornielle conocer de primera mano las necesidades de cada sector del municipio. No es un candidato que "descubre" los problemas durante la campaña: lleva años trabajando para resolverlos.
Valores que guían el liderazgo
Proveniente de una familia cristiana, Cornielle ha expresado públicamente que su fe es el fundamento de su vida personal y profesional. Es esposo, padre de familia y promueve activamente principios como la honestidad, el trabajo, la solidaridad y el servicio a los demás.
En un contexto donde la confianza ciudadana en las instituciones públicas atraviesa niveles críticos —como lo reflejan diversas encuestas nacionales—, el componente ético del liderazgo se ha convertido en un factor diferenciador cada vez más valorado por el electorado.
¿Por qué Barahona necesita un cambio?
La Perla del Sur arrastra problemas estructurales que trascienden a cualquier administración en particular, pero que se han agravado por la falta de una visión estratégica de largo plazo:
- Residuos sólidos: El manejo de la basura sigue siendo una de las principales quejas de los munícipes.
- Espacios públicos: Parques, aceras y áreas recreativas muestran un deterioro progresivo.
- Planificación urbana: El crecimiento desordenado del municipio evidencia la ausencia de un plan director actualizado.
- Drenaje pluvial: Las inundaciones durante la temporada de lluvias son un problema recurrente que ninguna administración ha resuelto de raíz.
- Desarrollo turístico: A pesar de contar con playas, ríos, montañas y un clima privilegiado, Barahona no ha logrado posicionarse como un destino turístico de primer orden.
Para Cornielle y sus seguidores, la solución no pasa por hacer más de lo mismo, sino por incorporar una visión moderna de la gestión municipal que combine planificación estratégica, transparencia, participación ciudadana y ejecución eficiente.
El factor juventud: ¿ventaja o desventaja?
La edad de Cornielle —que lo sitúa en la franja de los liderazgos emergentes— genera opiniones encontradas. Para sus críticos, la juventud podría interpretarse como falta de experiencia. Para sus defensores, es precisamente su condición de joven lo que le permite ofrecer una perspectiva fresca y descontaminada de los vicios de la política tradicional.
Los datos demográficos de Barahona favorecen la tesis de la renovación: una porción significativa de la población está compuesta por jóvenes que históricamente han mostrado bajos niveles de participación electoral. Un candidato de su misma generación, que hable su lenguaje y entienda sus aspiraciones, podría movilizar un segmento del electorado que tradicionalmente se queda en casa el día de las elecciones.
La decisión está en manos del PRM
El camino de Cornielle hacia la candidatura no depende solo de sus méritos. Depende, fundamentalmente, de la decisión que tome la dirigencia del PRM en Barahona y a nivel nacional. La competencia interna promete ser intensa, con otras figuras de mayor trayectoria partidaria que también aspiran a la nominación.
La pregunta que deberá responder el partido es si prefiere apostar por un perfil tradicional —con más años en la estructura partidaria pero posiblemente con menor conexión con las nuevas generaciones— o por un candidato joven que, aunque con menos kilometraje político, ofrece un perfil técnico, preparación específica y un arraigo comunitario demostrado.
Lo que viene
Independientemente del desenlace de la contienda interna, la emergencia de figuras como Lodwin Cornielle en el escenario político de Barahona representa una señal saludable para la democracia local. Significa que hay ciudadanos preparados dispuestos a asumir el desafío de gobernar, que existen alternativas a los liderazgos tradicionales y que la renovación generacional —tarde o temprano— llegará a los ayuntamientos dominicanos.
Si el PRM decide apostar por Cornielle, Barahona podría convertirse en un laboratorio de lo que significa una alcaldía gestionada con criterios modernos de administración pública. Si decide lo contrario, el joven abogado ya habrá logrado algo que pocos consiguen: posicionar su nombre en el debate público y demostrar que la preparación y el trabajo comunitario son, por sí mismos, una forma de hacer política.
La última palabra la tiene el partido. Pero la conversación ya comenzó. Y en Barahona, cada vez son más los que creen que el futuro tiene nombre propio: Lodwin Cornielle, Nachito.
Por la Redacción de ElBiran.com