Proyecto de ley reabre debate sobre administración y financiamiento de estadios
El sometimiento del proyecto de ley para construir un nuevo estadio de béisbol en República Dominicana pone sobre la mesa cómo se gestionan los espacios deportivos y quién paga la factura. El Estado dominicano ha financiado históricamente estos recintos, y el debate apunta a que sean autosostenibles.
Orlando Gomez, en su análisis del 11 de septiembre de 2026, plantea que los estadios cuestan tanto para construirlos como para mantenerlos, y que la gestión determina qué tan alta termina siendo la factura para el Estado. Necesitamos que esa factura sea lo más pequeña posible, sostiene.
En República Dominicana la administración de los estadios y espacios deportivos se hace a través de voluntariados, comités y patronatos con un enfoque sin fines de lucro. Este enfoque dificulta monetizar el uso de estos espacios e impide la generación de fondos suficientes para su mantenimiento y ejecutar mejoras en el curso del tiempo.
En el resto del mundo, esta visión de los espacios deportivos ya es cosa del pasado y nosotros debemos evolucionar también. En otros países se estila ceder la administración a una empresa especializada, en muchos casos mediante licitación pública para participantes privados, o el país o la municipalidad crea su propia empresa para realizar esa administración.
El modelo más apropiado va a depender del tipo de espacio, el deporte que se practica, si tiene usuarios recurrentes y otras condiciones, pero el enfoque rara vez es puramente sin fines de lucro. Repensar los estadios también incluye su nombre: históricamente se han nombrado por ley o decreto en honor a personas destacadas del deporte, lo que ha costado miles de millones de pesos al Estado en costos de oportunidad. Un ejemplo es la Arena Banreservas: a cambio de 20 años del nombre, el Estado recibió DOP 450 millones que al final no tuvieron que salir del Presupuesto Nacional. Otros espacios como el Estadio Quisqueya Juan Marichal, el Estadio Olímpico Félix Sánchez, la Gran Arena del Cibao Dr. Oscar Gobaira, el Coliseo de Boxeo Carlos Teo Cruz y el Palacio de Volleyball Ricardo Gioriver Arias pueden generar flujos de efectivo para financiar su remodelación o mantenimiento con un simple cambio de nombre, sin que esto sea una falta de respeto a esas glorias deportivas.



