Proteger la carrera de la campeona olímpica ante riesgos innecesarios
La mejor velocista de la historia dominicana merece una estrategia cuidadosa de cara a los compromisos del calendario atlético de 2026. Exponer a Marileidy Paulino a múltiples pruebas durante los Juegos Centroamericanos constituiría un error de cálculo que podría comprometer su rendimiento presente y futuro en las pistas internacionales.
La atleta de Nizao será sin duda la figura más aclamada del evento regional. Millones de dominicanos seguirán con atención sus actuaciones los días 4 y 5 de agosto en el estadio Félix Sánchez, donde competirá en las rondas clasificatorias y, casi con total certeza, en la final de los 400 metros planos.
Resulta insensato pretender que Marileidy compita adicionalmente en el relevo 4×400 mixto y en el 4×100 femenino. La exigencia física de los 400 metros lisos ya es extrema por sí misma, y añadir carreras suplementarias multiplica el peligro de una lesión o de un desgaste que perjudique sus compromisos posteriores en la Liga Diamante.
Los especialistas en medicina deportiva han advertido repetidamente sobre las consecuencias de la sobrecarga corporal en atletas de élite. Numerosos velocistas han visto truncadas sus trayectorias por ceder a presiones que los obligaron a multiplicar pruebas sin considerar los límites fisiológicos del organismo humano.
La ambición desmedida podría dejar al país sin medallas en ninguna de las modalidades. Cuidar la integridad competitiva de la campeona mundial y olímpica no es una opción, sino una obligación de quienes planifican la participación quisqueyana. Concentrar todos los esfuerzos en su prueba reina es la decisión más inteligente para garantizar el éxito.