
El Servicio Nacional de Salud acaba de anunciar una medida que, vista sin mayor profundidad, parece positiva y beneficiosa.
El director del SNS, Julio Landrón, anuncia que serán retirados DE INMEDIATO “todos los aparatos médicos vinculados a contratos privados o particulares que operan bajo esquemas externos en hospitales públicos y autoriza iniciar procesos de compra”.
Esa medida merecería un aplauso.
Pero, sugerimos a las autoridades detenerse un poco en los pro y los contra.
Sucede que la mayor parte de esos equipos requieren un mantenimiento adecuado, permanente y muy profesional, para garantizar su durabilidad y eficiencia.
Sabemos que el Estado no es dado a proteger ni cuidar sus propiedades.
Los ejemplos sobran.
Obras que se caen a pedazos, vehículos dañados, equipos inservibles, gerencia cuestionable.
Ahora, los equipos que funcionan en los hospitales, están bajo el esquema de alquiler o arrendamiento.
Lo que sabemos es que han cumplido su papel.
Sus propietarios, además de tenerlos operando, asumen su mantenimiento y la sustitución si sufren algún daño.
Cuando los equipos de Diagnóstico e Imagenología estén en manos de nuestros hospitales ¿recibirán a tiempo las atenciones, cuidados y reparación requeridas? Estamos convencidos de que la decisión del director del SNS, Julio Landrón, llegan con las mejores intenciones.
Sin embargo, creo debe sentarse con su equipo y profundizar más en esa decisión.
Tengo entendido que muchos países, en vez de adquirir equipos, recurren al alquiler o “renting”, especialmente si son equipos de alta tecnología, por su alto costo y mantenimiento.
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