
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – El presidente Luis Abinader reafirmó este viernes que la transformación de la Policía Nacional continuará pese a los desafíos que todavía enfrenta. Durante la inauguración del nuevo complejo académico y administrativo del Instituto Policial de Educación Superior (IPES), el mandatario aprovechó para recordar una frase que pronunció el 6 de mayo del 2022, al referirse al proceso de reforma: “Ni me canso ni me cansan”.
Asimismo, sostuvo que las reformas institucionales requieren años y un trabajo permanente, por lo que aseguró que su Gobierno continuará dando seguimiento a los problemas de la institución y buscando soluciones.
“Los problemas se enfrentan con energía. Hay muchas estadísticas por las cuales podemos estar complacidos en el sentido del avance, nunca satisfechos porque mientras haya un solo homicidio en la República Dominicana, para nosotros es demasiado”, expresó el mandatario.
En ese sentido, afirmó que se continuará trabajando tanto para mejorar los indicadores de delincuencia como para fortalecer la actuación de los agentes frente a la población.
“Las reformas toman años (…) pero lo que no podemos es descansar un día para que eso siga trabajando y pueda seguir mejorando”, manifestó el gobernante. Y fue entonces cuando retomó la expresión que había utilizado años atrás: “Ni me canso ni me cansan. Vamos a seguir trabajando porque los problemas se enfrentan trabajando”.
La declaración se produce casi cinco años después de que el Gobierno anunciara formalmente el inicio de la transformación policial, un proceso que ha pasado por cambios en la formación de los agentes, incorporación de tecnología, modificaciones institucionales, mejoras en las condiciones laborales y más recientemente un proyecto para modificar la Ley Orgánica de la Policía Nacional.
17 de octubre de 2021: comienza la transformación
El 17 de octubre de 2021, Abinader anunció el inicio de la transformación de la Policía Nacional mediante un conjunto de medidas que incluían la creación de una comisión especializada, la aplicación del reglamento de la Ley 590-16 y la reestructuración del Instituto Policial de Educación.
Uno de los primeros pasos planteados fue evaluar el desempeño de todos los miembros de la institución mediante una firma internacional, con cooperación de Colombia y España.
“La evaluación determinará por primera vez en nuestra historia cuáles policías sirven para la tarea de proteger la vida y bienes de los ciudadanos. Así conseguiremos por fin una Policía profesional”, afirmó entonces el presidente.
La propuesta también contemplaba una transformación del modelo educativo policial, la construcción de extensiones del Instituto Policial de Educación y programas de reentrenamiento y actualización para los agentes.
“No podemos permitir que policías sin entrenamiento patrullen las calles”, advirtió Abinader. A esto se sumó la incorporación de cámaras corporales y equipos tecnológicos para las patrullas, con el propósito de aumentar la transparencia y fiscalización de las actuaciones policiales.
Mayo de 2022: la reforma ante una etapa crítica
En mayo de 2022, la reforma adquirió mayor urgencia tras la muerte de David de los Santos bajo custodia policial.
El Gobierno anunció el 5 de mayo medidas para proteger la integridad física y los derechos humanos de las personas bajo custodia policial, entre ellas la instalación de cámaras en patrullas y destacamentos, un centro de monitoreo y un programa para evaluar las condiciones de salud de los apresados temporales.
Al día siguiente, 6 de mayo de 2022, Abinader aseguró que la reforma continuaría independientemente del costo político que pudiera representar. “Esa es una responsabilidad que yo tengo con este país y no importa el costo político que tenga que pagar”, sostuvo.
En esa misma intervención recordó que el proceso no podía completarse de inmediato y que tomaría años. Fue en ese contexto cuando pronunció la frase que este viernes volvió a rescatar: “Es una responsabilidad, independientemente de las dificultades, nosotros vamos a continuar y como yo dije esa vez y lo cito aquí, ni me canso, ni me cansan”.
2023: una reforma “sin retorno”
El 25 de julio de 2023, durante la entrega de un nuevo edificio del Instituto Policial de Educación Superior, Abinader afirmó que la reforma ya había alcanzado un punto de no retorno. “La reforma de la Policía ya no tiene retorno; la reforma de la Policía está en un camino exitoso”, declaró, aunque reconoció que todavía enfrentaba numerosos problemas y situaciones.
El presidente también aclaró que hablar de avances no significaba que todos los problemas estuvieran resueltos. “Esto no significa (…) que ya todo está bien, que no va a haber problemas; significa que estamos en el proceso de reforma y estamos en la dirección correcta y que vamos a ir perfeccionando cada día”, afirmó.
Para entonces, la transformación educativa ya ocupaba un lugar central en el proceso. La nueva infraestructura del IPES, cuya inversión rondó los RD$156 millones, fue presentada como parte de los cambios destinados a mejorar la preparación de los agentes.
2024: la formación como uno de los pilares
El 10 de julio de 2024, el Gobierno presentó avances de la primera etapa de transformación educativa de la Policía.
En ese momento se informó que habían sido capacitados 4,480 alistados, 118 oficiales superiores, 129 oficiales subalternos y 109 instructores, además de 230 facilitadores, con la participación de 12 universidades.
“La transformación educativa de la Policía Nacional es la primera etapa de este proceso de modernización con el cual buscamos construir una nueva institución del orden público para la República Dominicana”, manifestó Abinader.
Los programas incluyeron contenidos sobre resolución pacífica de conflictos, derechos humanos, manejo de la ira y fundamentos constitucionales, con el propósito de modificar la visión y el trato de los agentes hacia los ciudadanos.
Un mes después, durante su juramentación para un segundo mandato, el 16 de agosto de 2024, Abinader volvió a colocar la transformación policial entre las prioridades de los siguientes cuatro años.
En esa ocasión destacó la reducción de la tasa de homicidios, la capacitación de más de 3,000 agentes en derechos humanos y convivencia ciudadana y anunció que otros 20,000 policías serían capacitados durante su segundo período. También resaltó aumentos salariales aplicados a los distintos rangos de la institución.
La reforma llega al Congreso
El siguiente capítulo de la reforma se trasladó al terreno legislativo. El 8 de diciembre de 2025, el Poder Ejecutivo depositó en el Senado el proyecto de modificación de la Ley 590-16, con el propósito de establecer un marco legal acorde con la transformación que se venía impulsando.
La iniciativa fue estudiada durante aproximadamente siete meses por una comisión especial del Senado, entre diciembre de 2025 y julio de 2026. Al concluir sus trabajos, el pleno senatorial aprobó un informe que introducía más de 60 modificaciones al proyecto.
Sin embargo, la pieza no logró completar su trámite en la Cámara de Diputados antes del cierre de la legislatura anterior, por lo que perimió y perdió vigencia congresual.
El proyecto tuvo que ser presentado nuevamente en la actual legislatura.
12 de julio de 2026: Abinader pide al Congreso aprobarla
El 12 de julio de 2026, durante una entrevista con los periodistas José Monegro y Edith Febles, el presidente volvió a referirse a la transformación policial y a los casos recientes de ciudadanos fallecidos durante actuaciones de agentes.
En esa entrevista, el mandatario hizo un llamado al Congreso Nacional para aprobar el proyecto de reforma policial, al considerar que establecerá un marco institucional más moderno y reforzará las garantías para la protección de los derechos ciudadanos.
Agosto de 2026: ¿en qué está la reforma?
La iniciativa volvió al Congreso durante la nueva legislatura, iniciada el 16 de agosto de 2026.
El proyecto busca convertir en disposiciones legales algunos de los cambios que han formado parte del proceso de transformación policial, entre ellos nuevos protocolos de patrullaje, fortalecimiento de la formación y educación, reglas para garantizar el respeto de los derechos fundamentales, regulación del uso de la fuerza y un régimen disciplinario más estricto.
También plantea restricciones para el ascenso de agentes involucrados en faltas graves. Sin embargo, la reforma todavía no es ley.



