Un objeto cotidiano entre los escombros del World Trade Center cuenta una historia de aspiraciones truncadas
NUEVA YORK.— Una pelota de golf encontrada entre los escombros del World Trade Center tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en un símbolo de la pérdida incomprensible y de los valores de amistad y compañerismo que representaba para un ávido golfista. El hallazgo, descrito por Howie Rumberg, primer reportero de Associated Press en llegar al lugar, conmueve a 25 años de los hechos.
El relato de Howie Rumberg, primer reportero de Associated Press en llegar al World Trade Center tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, describe cómo entre los escombros humeantes encontró una pelota de golf desgastada y sucia. Para él, ávido golfista en aquel entonces, el objeto representó una pérdida incomprensible que tardaría años en asimilarse. La pelota, imaginó, estaba junto a otras en un frasco sobre un escritorio, cada una con el logotipo de una empresa diferente, y simbolizaba un momento de alegría: un trato cerrado, la inclusión en un torneo o ese golpe que hacía creer posible bajar de 90 golpes.
Durante las primeras horas caóticas, voluntarios y socorristas trabajaron incansablemente entre los escombros en busca de señales de vida. Se detenían cuando los gritos pidiendo silencio rompían el bullicio. El optimismo inicial pronto se convirtió en desesperación, y cada objeto encontrado —una foto rota, un pisapapeles, un zapato— contaba una historia jamás descubierta sobre alguien que ya no estaba. Para Rumberg, la pelota de golf impactó con especial fuerza porque representaba aspiraciones, amistad y compañerismo, valores muy necesarios en aquellos tiempos.
El edificio número 7 del complejo World Trade Center, de 47 pisos, también se desplomó a las 15.25 por la onda expansiva de la caída de las otras dos torres. Las dos torres no fueron las únicas en caer, y el desastre, bautizado como Ground Zero, dejó una estela de objetos que se convirtieron en pedazos de la historia estadounidense. Cada objeto, por insignificante que pareciera, narraba una vida truncada.
A 25 años de los atentados, el recuerdo de aquella pelota de golf entre los escombros humeantes sigue siendo imborrable para Rumberg. Este artículo forma parte de la serie recurrente «Objetos estadounidenses», que conmemora el 250 aniversario de Estados Unidos. La historia, aunque ocurrida en Nueva York, resuena en lectores de todo el mundo por su carga simbólica sobre la pérdida y la resiliencia.



