
BANGKOK. – Singapur ejecutó este viernes en la horca a dos personas condenadas por tráfico de drogas, con lo que elevó a 18 el número de ejecuciones realizadas en el país en lo que va de 2026, superando el récord de 17 registrado el año pasado por organizaciones no gubernamentales y Naciones Unidas.
Los últimos ejecutados fueron un ciudadano singapurense de 68 años y un ciudadano malasio de 34, informó la agencia antinarcóticos del país en un breve comunicado en el que no reveló sus identidades ni especificó las cantidades de droga involucradas.
Las autoridades señalaron que ambos condenados contaron con representación legal durante el proceso y que sus solicitudes de clemencia al presidente de Singapur fueron rechazadas.
La agencia defendió la aplicación de la pena capital para los delitos que considera más graves, especialmente el tráfico de cantidades significativas de drogas, al argumentar que estas sustancias provocan daños tanto a los consumidores como a sus familias y a la sociedad.
Con las dos ejecuciones de este viernes, Singapur acumula en 2026 13 ciudadanos singapurenses y cuatro malasios ahorcados, además de un hombre de 79 años identificado por las autoridades como apátrida, ejecutado el pasado 7 de agosto.
La identidad de la mayoría de los condenados no ha sido divulgada públicamente. Los registros oficiales indican que la mayoría de los ejecutados han sido hombres de entre 32 y 79 años.
El nuevo récord se produce apenas cuatro días después de que expertos de Naciones Unidas instaran al Gobierno singapurense a detener lo que calificaron como un “uso ilegal” de la pena de muerte en delitos relacionados con drogas y a establecer una moratoria con miras a abolir esta práctica.
Singapur mantiene una de las legislaciones antidrogas más estrictas del mundo y contempla la pena capital para determinados casos de tráfico, incluidos aquellos que superan los 500 gramos de cannabis o 15 gramos de heroína.
Organizaciones de derechos humanos y activistas cuestionan la transparencia de estos procedimientos, mientras que el Gobierno singapurense sostiene que las ejecuciones contribuyen a mantener la seguridad y tienen un efecto disuasorio frente al consumo y tráfico de drogas.
En 2025, la Policía de Singapur arrestó a 3.208 personas por delitos relacionados con la posesión y el tráfico de drogas. Cerca de la mitad tenía menos de 30 años, incluido un menor de 12 años.
EFE



