
CLAVES METODOLÓGICAS
El crítico literario José Olivio Jiménez, en el prólogo a su Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914-1970, opina que el antólogo —para actuar con honestidad— debe siempre exponer claramente las claves de su selección y aconseja que debe evitarse «caer en la falacia de pretender» que se ha escogido «sólo entre lo representativo y logrado».1 De aquí que muchas veces se cometan errores inaceptables, incluyendo y excluyendo sin objetividad alguna.
Intentaremos, prestando atención a lo sugerido por Jiménez, explicar sucintamente cuáles han sido, en cierto modo, las claves utilizadas por nosotros en la estructuración de esta colección de cuentos y relatos con temática relativa a Trujillo y a su régimen tiránico.
Lo primero es dejar establecido que todo trabajo antológico debe estar fundamentado en una investigación bibliográfica, o sea, en un levantamiento de las publicaciones correspondientes al período histórico o en torno a la promoción o generación literaria de que se trate; igualmente, si el objeto de estudio es un tema determinado, como es el caso de El fantasma de Trujillo: antología de cuentos y relatos sobre el tirano y su Era.
De ahí que para la selección de los textos incluidos en esta antología —proceso que nos tomó varios años— hubimos de leer pacientemente una considerable cantidad de libros de cuentos de autores dominicanos: más de 500, incluyendo antologías literarias. Durante ese intenso y largo proceso de lectura fueron numerosos los textos narrativos alusivos a Rafael Leónidas Trujillo con los que entramos en contacto, pero tomamos en cuenta, para la escogencia, no tan sólo el aspecto temático, sino también la calidad de los textos y, en gran medida, el posicionamiento de sus autores en las letras dominicanas.
EL FANTASMA DE TRUJILLO TODAVÍA RONDA LA REPÚBLICA DOMINICANA
Desde la primera edición de esta antología, en el año 2005, nada ha cambiado en República Dominicana en lo que concierne a la figura histórica del dictador Rafael Leónidas Trujillo, ni en el modo de pensar del pueblo dominicano ni en el modo de actuar de los políticos criollos desde el ejercicio del poder, lo cual nos reafirma en nuestra decisión de designar con el título de El fantasma de Trujillo esta selección de textos narrativos.
La venta de 5 mil ejemplares de la obra en sus dos primeras ediciones constituye, a nuestro entender, un indicador, incluso, de la pasión sentida por los lectores dominicanos por el tema vinculado a la más espantosa tiranía que registra la historia de la América Latina. Es que, tristemente, el fantasma de Trujillo todavía ronda la República Dominicana, sigue presente en la psiquis del dominicano inconsciente. En este sentido continúa teniendo validez la explicación que a este fenómeno cultural le ha dado el crítico literario y narrador dominicano José Alcántara Almánzar: …la presencia de Trujillo sigue siendo inevitable y recurrente entre nosotros, no sólo por los enigmas que encierra su compleja personalidad, sino por el funesto legado de su régimen, que envileció hasta los cimientos de la conciencia nacional.2
El carácter denunciador de esta antología sobre lo que fue ese período tenebroso de 1930 a 1961 persigue contribuir con la construcción, en la mente del dominicano, de una conciencia objetiva de la historia dominicana en sus momentos más trágicos, entre los que destaca, por encima de todos los demás, el régimen trujillista, añorado y elogiado por algunos malos dominicanos que todavía tienen incidencia en el destino del pueblo dominicano. He ahí el fantasma oculto del sanguinario sátrapa.
EL DICTADOR EN LA NARRATIVA DOMINICANA
Trujillo —como una sombra, como un fantasma tal vez— aparece constantemente en la narrativa dominicana: tanto en la narrativa de corto aliento (cuento y relato) como en la de largo aliento (novela). Manuel Rueda, en su conferencia «Presencia del Dictador en la narrativa dominicana»,3 en la que hace un rastreo de «la presencia del dictador y de la dictadura en la narrativa dominicana», plantea que la literatura dominicana referente al dictador es abundante en la investigación histórica, en el ensayo, en el anecdotario popular y en algunas piezas teatrales aparecidas con posteriori-dad a la Era de Trujillo. Rueda agrega luego: No sucede lo mismo en el campo de la narrativa que, dividido entre la novela y el cuento, se ha mantenido tímido y hasta neutral ante la figura del dictador.
Pero a pesar de lo planteado por el insigne intelectual dominicano, la presente antología constituye una importante muestra de lo que ha sido la presencia histórica del sátrapa en la narrativa breve. Esa presencia queda evidenciada en el hecho de que desde narradores surgidos durante la tiranía trujillista, en la primera mitad del siglo XX —Manuel del Cabral (1907-1999), Juan Bosch (1909-2001) e Hilma Contreras(1913-2006) —, hasta cuentistas de la promoción literaria de los 80 —Viriato Sención (1941-2012), Eduardo Lantigua Pelegrín (1950-2018), Ángela Hernández Núñez (1956-), César Augusto Zapata (1958-), Dió-genes Abreu (1959-), Otto Oscar Milanese (1959-) y Virgilio López Azuán (1959-)— y de la denominada Promoción Literaria Fin de Siglo XX: José Acosta (1964) y Máximo Vega (1966)— han puesto su mirada en la Era de Trujillo, tema que parece ser inagotable. De la Generación del 60 son los siguientes escritores antologados: Marcio Veloz Maggiolo (1936-2021), Armando Almánzar Rodríguez (1935-2017), René del Risco Bermúdez (1937-1972), Rubén Echavarría (1939-2010), Efraim Castillo (1940-), Diógenes Valdez (1941-2014), Miguel Alfonseca (1942-1994), José Alcántara Almánzar (1946-), Lipe Collado (1947-2016), Roberto Marcallé Abreu (1948-), Arturo Rodríguez Fernández (1948-2010), Iván García Guerra (1938-2025) y Enriquillo Sánchez (1947-2004); mientras que a la promoción de los 70 pertenecen los siguientes escritores aquí incluidos: Miguel Bucarelli Bobea (1940-), René Rodríguez Soriano (1950-2020), Pedro Peix (1952-2015) y Eric Simó (1957-).
Es decir, Trujillo y la tiranía que él impuso por más de 30 años en nuestro país, siguen siendo —más de cinco décadas después de su ajusticiamiento en 1961— tópicos de interés no tan sólo de los historiadores, sino también de los autores de ficción literaria.
Es importante consignar que en la evolución histórica del cuento dominicano los años 60s representan un período clave. Es una época convulsa, caracterizada por una serie de hechos de significativa importancia política que gravitaron en la vida social, económica y cultural dominicana, dejó hondas huellas en la actividad literaria de aquellos días e incidió marcadamente en el quehacer literario posterior a ese momento trascendente de la historia política dominicana.
El ajusticiamiento de Trujillo inaugura una etapa en la que los narradores tienen la libertad —amordazada antes por la tiranía— de explorar nuevos modos de expresión y de exponer, sin medias tintas, sus postulados ideológicos. Estos narradores —«que remozan nuestra literatura con el empleo de técnicas actualizadas»—4 son portadores de una visión renovadora en el hacer narrativo, fundamentalmente en el cuento: hay una mayor preocupación por los problemas sociales y el escenario rural es sustituido definitivamente por el escenario urbano, en el que están presentes la ciudad y sus cotidianidades. Hubo un boom en la narrativa dominicana que coincidió con el boom de la narrativa hispanoamericana.
LO SIMBÓLICO EN UN TEXTO DE DENUNCIA
El cuestionamiento o la actitud de denuncia asumida por un autor en su discurso literario no siempre es percibible en una lectura superficial o descontextualizada de un texto determinado, no importa el género literario en que el mismo se exprese. Es lo que acontece con algunos de los cuentos contenidos en esta antología. Tomemos como ejemplo «Piloncito», de Juan Bosch, quien nunca hace referencia directa a Trujillo, pero es imposible no percibir la atmósfera del régimen tiránico cuando el maestro de la narrativa latinoamericana describe los abusos cometidos contra los reclusos en la tristemente célebre cárcel de Nigua, en San Cristóbal, lugar de nacimiento del dictador.
Lo simbólico involucra siempre un referente objetivo y en el caso específico del discurso literario lo imaginario le sirve como base de representación. Ese referente puede ser de carácter político o histórico. En el texto narrativo de Juan Bosch antes citado identificamos varios símbolos que nos remiten, al ser decodificado, a la época trujillista, es decir, a una realidad histórico-política de la sociedad dominicana en un momento determinado. Veamos:
a) La funesta cárcel de Nigua, penal que se encontraba rodeado de una cerca de alambres, y en el cual, durante la tiranía, los presos eran cruelmente castigados, ahorcados o fusilados5. En enero de 1934 Bosch Es acusado de conspirar contra el régimen. Permanece unas semanas encerrado en la Fortaleza Ozama siendo luego trasladado a la prisión de Nigua, de donde saldrá gracias a gestiones del escritor César Herrera6;
b) El envío de presos de confianza a fincas de terratenientes que ostentaban poder dentro del régimen despótico (a los presos los obligaban a hacer trabajos de agricultura y a reparar las carreteras7; y
C) El teniente que, con su narcisismo a cuestas, visita a Piloncito en su celda.8
En síntesis, no hay, en «Piloncito», una alusión directa a la tiranía, pero en él están los símbolos con su carga de tragedia y de denuncia oculta, porque, tal como señala José Alcántara Almánzar, los cuentos de Bosch rara vez aluden a sistemas o gobiernos concretos […], aunque sus temas van al centro de la problemática social.9
TRUJILLO O EL TIRANO DE LOS MIL NOMBRES
A Trujillo bien podría llamársele el tirano de los mil nombres, debido a la cantidad de nombres extraños que le dieron sus secuaces y enemigos, sus acólitos y serviles sin dignidad: Chapita, el Peje, el Jefe, el Perínclito Varón —es decir, «Ilustrísimo Señor»—, el Benemérito, el Generalísimo —que es igual a «General de Generales»—, el Padre de la Patria Nueva, el Chivo, etcétera, etcétera, etcétera.
El sugerente nombre de «El Chivo» que le fue dado al tirano era un modo de describir y cuestionar su conducta lujuriosa, su personalidad sexual corrupta y degenerada. En la antigüedad, tanto para los griegos como para los romanos el chivo era un animal que simbolizaba la encarnación de la lujuria al punto que el dios Pan, famoso por esa característica, era descripto con cuartos traseros de cabra.10 Ese nombre, a raíz del ajusticiamiento del dictador, es difundido nacionalmente y con el mismo habría de cantar el pueblo dominicano el ya clásico merengue «Mataron el chivo en la carretera».
FINALMENTE
En la mayoría de los textos seleccionados el dictador Rafael Leónidas Trujillo aparece, casi siempre, como personaje central; otras veces, como personaje secundario o sugerido. En algunos de los cuentos se destacan los efectos de la tiranía trujillista a través de personeros, reales o imaginarios, al servicio del ominoso régimen o de víctimas que sufrieron los rigores de un régimen en el que fueron conculcados los más elementales derechos del ser humano. Hay textos en los que el régimen despótico es el ambiente, el escenario, en el que tiene lugar la historia narrada, siempre trágica y sombría.
Al lector dejamos, a modo de ejercicio de lectura crítica, el identificar el sujeto de la historia en cada una de las piezas narrativas contenidas en esta antología.
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1 José Olivio Jiménez. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea 1914/1970. 2.a ed. Madrid, España: Alianza Editorial, 1973. P. 30. (Colección de Bolsillo; 289).
2José Alcántara Almánzar. En: «Prólogo» a Armando Armando Rodríguez. Arquímedes y el Jefe y otros cuentos de la Era. Santo Domingo, Rep. Dom.: Banco Central de la Rep. Dom., 1999. P. 11.
3En: El Dictador en la novela latinoamericana. Ponencias de un seminario realizado los días 2, 3 y 4 de octubre 1980. Santo Domingo, Rep. Dom.: Voluntariado de las Casas Reales, [1980]. Pp. 113-145.
4José Alcántara Almánzar. Narrativa y Sociedad en Hispanoamérica. Santo Domingo, Rep. Dom.: INTEC, 1984. P. 72.
5Juan Francisco Martínez Almánzar. Trujillo: La vigencia de un fantasma. 2.a ed. ampliada. Santo Domingo: Editora «9 de Octubre», 2002. Tomo 1: p. 76.
6[Guillermo Piña-Contreras. Juan Bosch: imagen, trayectoria y escritura. Santo Domingo, Rep. Dom.: Comisión Permanente de la Feria del Libro, 2000. Tomo I: «Imágenes de una vida». P. 32. (Colección «Ediciones Ferilibro»).
7Francisco Martínez Almánzar, loc. cit.
8Bosch, en entrevista concedida a Guillermo Piña Contreras el 24 de mayo de 1975, dice: Hay un cuento, incluso, en el que describo a Trujillo como teniente de la guardia…; y en la que le concede a Lil Despradel el 30 de junio 1979 especifica: cualquiera que lea los cuentos que escribía entonces, como «Guaraguaos», «Piloncito», «Revolución», «Forzados» y varios más, puede darse cuenta de que sólo un inconsciente o un loco podía escribir esas cosas en pleno régimen de Trujillo.
9Op. cit., p. 66.
10Croatto, Severino. «Las cabras y los chivos», en: https://palabrasconmiel.wordpress.com/simbolos/cabrasychivos/(Octubre 30, 2015).
*Verá la luz pública en marzo o en abril de 2027.
Por Miguel Collado