
La deuda pública crece más rápido que la francesa y los jóvenes cargarán con ella
La deuda pública dominicana crece a un ritmo más acelerado que la de Francia, según un análisis que advierte sobre el impacto en los jóvenes. El gasto en intereses ya supera el 3.9% del PIB, frente al 2.9% francés.
Francia es el ejemplo de lo que no debe hacerse en materia fiscal, según el texto original. Años de crecimiento del gasto y del endeudamiento presentan un panorama sombrío. Todo el gasto público y las ofertas de los gobiernos vienen con una factura que pagan los ciudadanos. Lo que se acepta como gratis acumula una deuda que en Francia representa el 119% de su PIB, una de las más altas del mundo. Cada francés debía 57,743 dólares en 2025.
El análisis señala que cuando un gobierno alcanza un nivel de gasto superior al 57% de su PIB, como en Francia, la deuda debe crecer. No hay economía que financie esos niveles con impuestos presentes. Los gobernantes lo saben y recurren a los impuestos diferidos, otro nombre para el endeudamiento público. Un mensaje para los más jóvenes: el colateral, la garantía implícita que ponen los políticos para pagar la deuda, son los ciudadanos. Mientras más joven es una persona, mayores son las probabilidades de sufrir a lo largo de su vida el peso de esa deuda.
En la República Dominicana, la deuda del Gobierno per cápita, que incluye la del Banco Central, experimentó en los últimos 25 años un crecimiento compuesto anual de 10.2%, frente al 6.0% de la francesa. En los últimos 18 años, desde el último superávit fiscal, esa deuda ha crecido un 8.0% anual, mientras que en Francia lo hizo a 3.2%. El gasto en intereses de la deuda pública dominicana equivale al 3.9% del PIB, superior al 2.9% de Francia. Hay motivos claros para cambiar de rumbo y reducir el gasto público.
La Oficina Nacional de Estadísticas estima que 2026 será el año en que la fecundidad se reducirá a menos de dos hijos por mujer, frente a 2.8 hace 25 años. La esperanza de vida en 2001 era 69.3 años y para 2026 se estima en 75.7 años. Los indicadores demográficos proyectan que habrá menos personas para pagar la deuda y que vivirán más tiempo para sufrir sus consecuencias. El último mensaje para los jóvenes es que la ética del trabajo engrandece a las personas, mientras que depender de las dádivas de los gobernantes empobrece el espíritu y, con el tiempo, termina empobreciendo también a los ciudadanos.


