
El concierto del 23 de septiembre apela a generaciones que en el Sur viven el merengue.
El miércoles 23 de septiembre, Ramón Orlando se presenta en el Estadio Olímpico. Para Barahona y el Sur, el evento es una oportunidad de conexión con la música que marcó a varias generaciones locales.
El concierto aniversario de Ramón Orlando, programado para el 23 de septiembre en el Estadio Olímpico, trasciende la capital. En Barahona y toda la región Sur, el merengue ha sido parte de la identidad cultural, y este evento representa una ocasión para que las familias sureñas revivan la música que acompañó su juventud.
Según el análisis presentado por el propio artista durante el encuentro de prensa del 7 de julio, el público objetivo se concentra en el llamado 'Triángulo del Cangrejo': Baby Boomers, Generación X y Millennials. Estas tres generaciones suman el 55% de la población dominicana, y en el Sur, muchas comunidades aún conservan tradiciones de bailes y clubes donde el merengue era protagonista.
El evento, sin embargo, no depende de la venta de boletas, sino del patrocinio. Como se explicó, con las boletas entregadas a patrocinadores se llenarían tres estadios Olímpicos. Para el Sur, esto significa que la asistencia no será masiva desde la región, pero sí hay un interés en seguir el espectáculo por medios digitales o transmisiones especiales.
La promoción del concierto ha sido extensa: catorce meses de campaña. Para el público sureño, acostumbrado a consumir entretenimiento en su propia comunidad, la clave es que la oferta cultural llegue también a las provincias, ya sea mediante transmisiones o actividades paralelas. La nostalgia y el poder adquisitivo de las generaciones mayores están presentes en Barahona, y un evento como este puede inspirar futuras presentaciones en el Sur.
El maestro Ramón Orlando ha destacado que la publicidad debe dirigirse a quienes vivieron el esplendor del merengue. En el Sur, esa memoria musical sigue viva, y el concierto del 23 de septiembre podría ser un recordatorio de que la música dominicana tiene raíces profundas que también florecen fuera de la capital.



