Barahona y la región Sur enfrentan costos y largas terapias para víctimas de accidentes de motores.
En la Asociación Dominicana de Rehabilitación (ADR), entre 400 y 500 pacientes acuden diariamente a terapia física. Muchos son del Sur, donde la motocicleta es el transporte principal y un accidente puede llevar a la ruina económica.
Para las comunidades de Barahona y toda la región Sur, la motocicleta es a la vez una herramienta de trabajo y un riesgo constante. El accidente dura segundos, pero la recuperación puede tomar años. Jilmary Tiburcio, terapeuta con casi 24 años de experiencia en la ADR, confirma que las lesiones más frecuentes en estos casos son amputaciones, traumas craneales y lesiones medulares, todas de alto costo emocional y económico.
El drama se agrava en el Sur, donde el transporte público es escaso: 'Para yo venir aquí no puedo usar transporte público, tengo que pagar un taxi o una ambulancia', relatan muchos pacientes. La rehabilitación, entonces, no es solo un proceso médico, sino una lucha económica diaria que golpea con más fuerza a las familias de la región, que en muchos casos dependen del ingreso del lesionado.
Carlos Andrés Santana Feliz, de 31 años, es un ejemplo de esta realidad. El accidente ocurrió en Yaguate, San Cristóbal, cuando dos personas armadas lo persiguieron y se deslizó en una curva. Hoy, siendo padre de familia y miembro de la Policía Nacional, acude a terapia para recuperar movilidad. Su mensaje es claro: 'Que tengan un poco más de cuidado, hay muchos afectados por llevar la vida tan de prisa'.
En Los Alcarrizos, Jason Matos, de 35 años, sufrió fracturas múltiples y una traqueotomía tras ser impactado por una motocicleta. Asiste a terapia tres veces por semana y ha pasado de silla de ruedas a bastón, pero el costo sigue pesando. En el Sur, donde el turismo y la agricultura dependen de la movilidad, cada accidente es una pérdida para la comunidad.
Desde Atlanta, Georgia, Tania Frías de Santos trajo a su hijo Anthony Manuel Santos Frías, de 21 años, a República Dominicana tras un trauma craneal en motocicleta. Su historia resalta la importancia de la rehabilitación local, no solo en el Sur, sino en todo el país, como red de apoyo para las familias que no pueden costear la atención en el extranjero.



