La obra, que incluía jóvenes dominicanos, fue retirada; la región Sur reflexiona sobre su identidad.
El retiro del cuadro 'Young Artists After Siamesas 1960′ de la Embajada de EE.UU. en Santo Domingo, que muestra a cuatro jóvenes dominicanos, ha generado debate. Para Barahona y el Sur, la obra representaba un reconocimiento a la diversidad cultural del país.
La decisión de retirar la pintura de Kehinde Wiley, instalada en 2015, ha sido vista como un gesto que trasciende lo administrativo. La obra, de más de doce pies de ancho y nueve de alto, presentaba a cuatro jóvenes dominicanos, dos de pie y dos sentados, en una composición que evocaba los retratos históricos de la nobleza europea.
Para la región Sur, donde la presencia afrodescendiente es parte esencial de la identidad, esta obra era un espejo de la diversidad que a menudo se invisibiliza. El artista, conocido por su retrato de Barack Obama, investigó durante dos años en República Dominicana, contactando estudiantes de la UASD y de Altos de Chavón, lo que refleja un vínculo directo con la juventud local.
El fondo turquesa con flores de colores vibrantes rompía con la sobriedad diplomática, introduciendo una sensibilidad caribeña expansiva. En una zona como el Sur, donde el turismo y la cultura son pilares, el arte que representa a sus gentes tiene un valor simbólico que trasciende las paredes de una embajada.
La retirada plantea preguntas sobre cómo se percibe a los jóvenes dominicanos en el ámbito internacional. Mientras la decisión ha sido criticada por algunos como un acto de censura, otros la ven como una oportunidad para reafirmar la importancia de la representación cultural en espacios de poder.
El episodio invita a la región Sur a reflexionar sobre el papel del arte en la construcción de una imagen nacional más inclusiva, donde las comunidades afrodescendientes y sus expresiones culturales sean valoradas y visibilizadas.



