Regional 18 y distritos escolares de la zona Sur se unen a la evacuación del 8 de septiembre.
El próximo martes 8 de septiembre a las 10:00 a.m., todas las escuelas públicas de la región Sur, incluidas las de Barahona, participarán en el Simulacro Nacional de Evacuación por Terremoto convocado por el COE, una medida que busca proteger a la comunidad educativa ante sismos de gran magnitud.
El Ministerio de Educación confirmó que las 18 regionales, incluida la Regional 18 de Barahona, y los 122 distritos escolares del país, participarán en el simulacro de terremoto organizado por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE). La actividad se realizará el martes 8 de septiembre a las 10:00 de la mañana y abarcará todos los centros educativos públicos, desde Azua hasta Pedernales, pasando por las comunidades más vulnerables de la zona Sur.
Para los habitantes de Barahona y el Sur, esta jornada es clave: la región es considerada de alta sismicidad por su cercanía a la falla de Enriquillo, por lo que la preparación de estudiantes y docentes puede marcar la diferencia ante un terremoto. El simulacro permitirá evaluar rutas de evacuación, zonas de seguridad y la capacidad de respuesta en cada escuela, un aspecto vital en comunidades donde los centros educativos suelen ser refugios ante emergencias.
El anuncio se realizó en una rueda de prensa en el Palacio Nacional, encabezada por el ministro administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista; el director del COE, Edwin Olivares, y el director de la Defensa Civil, Carlos Paulino. El Ministerio de Educación destacó que esta iniciativa, ordenada por el presidente Luis Abinader, busca fortalecer la prevención y la respuesta ante desastres, y que se complementa con la evaluación de la infraestructura escolar para identificar vulnerabilidades en edificios que, en muchos casos, son antiguos y requieren adecuación sísmica.
Las autoridades educativas hicieron un llamado a toda la comunidad del Sur, incluidos padres y líderes comunitarios, a participar activamente en el simulacro. La meta es que cada escuela, desde los bateyes de Barahona hasta las montañas de Bahoruco, se convierta en un espacio seguro y organizado, capaz de proteger a miles de niños y jóvenes ante una eventual emergencia sísmica.



