Educación agropecuaria debe adaptarse a las necesidades productivas de Barahona y el Sur.
En el XXVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, organizado por la JAD, rectores de universidades dominicanas plantearon que la formación agropecuaria debe responder a las demandas de los productores y a las características de cada territorio, un llamado que impacta directamente en las provincias del Sur, donde la producción agrícola y el turismo sostenible dependen de profesionales capacitados en nuevas tecnologías.
Durante el encuentro, el rector de la Universidad ISA, Edwin Reyes Arias, insistió en que los programas de estudio deben superar el modelo tradicional de enseñanza y adoptar metodologías de 'aprender haciendo', con prácticas en campos experimentales y laboratorios. Para la región Sur, donde la producción de café, cacao y frutales es clave, esto significa que los futuros ingenieros agrónomos podrían formarse directamente en los territorios, elevando la productividad y la sostenibilidad de las comunidades.
Reyes Arias también llamó a las universidades a actualizar sus planes de estudio ante el avance de tecnologías como drones, inteligencia artificial y biotecnología, que pueden aplicarse a la agricultura de precisión. En Barahona, donde el turismo y la agroindustria conviven, esta modernización podría abrir oportunidades para que los jóvenes se queden en la región y desarrollen emprendimientos tecnológicos vinculados al campo.
El rector de la UASD, Jorge Asjana, enfatizó que el campo ya no puede verse solo como tradición, sino como un espacio de innovación. 'El campo necesita que crucemos las fronteras de la tradición para entrar al mundo real del presente y del futuro', manifestó. La academia estatal ya rediseñó sus currículos e incorporó carreras como biotecnología y manejo sostenible de recursos, lo que beneficiaría a las provincias del Sur ante los efectos del cambio climático.
Los rectores coincidieron en que la agricultura debe ser percibida como una actividad de prestigio y con potencial de negocio. Para el Sur, esto implica que los jóvenes vean en el campo una alternativa viable de desarrollo profesional y económico, frenando la migración hacia la capital o el exterior. La actualización continua mediante microcredenciales y capacitaciones sería clave para que los productores sureños accedan a tecnologías modernas sin esperar años por reformas curriculares.


