Expertos y encuestas muestran caída de favorabilidad de Abinader tras pausa del espacio
La pausa de LA Semanal con la Prensa, anunciada en diciembre de 2025, coincide con una reducción de hasta 10 puntos en la favorabilidad del presidente Luis Abinader, según encuestas de Sondeos, Red Estelar y Gallup/Diario Libre. La ausencia de este espacio de interacción directa plantea interrogantes sobre la transparencia gubernamental y su impacto en la opinión pública.
LA Semanal con la Prensa, espacio de interacción directa del presidente Luis Abinader con los periodistas, fue puesto en pausa en diciembre de 2025. En ese momento, la valoración de su desempeño era de 63% y 58.4%, según las firmas Sondeos y Red Estelar. Para mayo de 2026, un 51.7% consideró que Abinader 'ha sido un buen presidente', de acuerdo con un estudio de Gallup/Diario Libre. Esta reducción de aproximadamente 10 puntos porcentuales en la favorabilidad ha generado análisis sobre la relación entre visibilidad y aceptación.
El descenso en la aprobación no ha sido tan pronunciado como la volatilidad económico-financiera e inflacionaria derivada de turbulencias internacionales. Según los indicios, la alta apreciación de honestidad del mandatario y su preocupación por las funciones presidenciales han amortiguado el impacto. Las estadísticas sugieren que a menor visibilidad, menor aceptabilidad, lo que retrotrae teorías del comportamiento humano sobre la utilidad conocida y la facilidad de uso percibida en la aprobación de un sistema o producto.
El Ministerio de Turismo, el más publicitado del Gobierno, arroja la más alta acogida en encuestas de diferentes compañías especializadas, lo que refuerza la idea de que la exposición mediática influye en la percepción pública. Voces opositoras celebran la consumación de un proyecto de canalización mediática gubernamental visible, que ahora le ha permitido colocarse a la ofensiva para atizar el fuego proveniente de Ucrania e Irán. Sin LA Semanal se evade la extensa matriz explicativa del conflicto social, en contravención con la imponente mega-tendencia universal de la transparencia interactiva.
En el análisis dimensional se asoman tres escenarios: el accionar extrovertido y reservado de los últimos jefes de Estado. Hipólito Mejía dialogaba con los periodistas dos y tres veces en un solo día, en una sobreexposición con desventaja psicolingüística, amortiguada por la jocosidad de sus mensajes. Danilo Medina aplicaba la espiral del silencio absoluto y suministraba información a través de su Dirección de Comunicación Estratégica, en evasivas y prolongadas pausas intencionales que se tendían como una autocensura presidencial. Luis Abinader patentó LA Semanal como el epicentr[o]… La suspensión referida ha agravado la vieja y visceral política defensiva estatal y estaría acumulando neumáticos incendiarios para que el jefe de Estado actúe en peligrosa improvisación de apagafuego comunicacional tardío en crisis situacionales.



