Comunidad y ambientalistas rechazan eliminación de árboles de 84 años en proyecto de remozamiento
La tala de robles casi centenarios y árboles de mango en Baní, durante un proyecto de remozamiento de 57 millones de pesos, ha generado rechazo en instituciones, ambientalistas y ciudadanos que exigen explicaciones a las autoridades.
El reportaje de sobre la tala indiscriminada de robles casi centenarios y árboles de mango en Baní ha provocado una ola de indignación en la sociedad banileja. Las instituciones, ambientalistas, arquitectos y ciudadanos condenaron el hecho, calificándolo como un ecocidio y una violación directa a las leyes ambientales del país.
La Fundación Monte Bonito, organización sin fines de lucro enfocada en la protección del medio ambiente, la reforestación y la conservación de cuencas hidrográficas, expresó su postura mediante un comunicado. Aunque valoró la intención de remodelar las edificaciones públicas de la provincia, enfatizó que el progreso no puede anteponerse a la destrucción de los recursos naturales. Señaló que no era necesario sacrificar plantaciones con décadas de historia que cumplían un rol vital para la salud y la calidad de vida en Baní, y lanzó un voto de censura contra las autoridades llamadas a proteger el entorno.
El ecologista Alexis Agramonte aportó datos alarmantes: los árboles derribados tenían 84 años de antigüedad y habían resistido numerosos ciclones. Criticó que los árboles autóctonos sean sustituidos por especies introducidas que no ofrecen alimento para la fauna local. Por su parte, Joaquín Bautista denunció el hecho y criticó la falta de información, y en tono irónico subrayó que "habrá que ir pensando cambiar el nombre a comunidades como Roblegal, Alto de los Robles y Sabana Roble… porque cuando no se tiene conciencia se es capaz de todo".
El arquitecto Ismael Díaz Melo lamentó la pérdida patrimonial y ambiental, destacando que "por lo menos quedará el testimonio de que muchas voces clamaron contra este crimen". El joven Ronny Pujols cuestionó al senador Julito Furcal, recordando que fue él quien sometió el proyecto de ley para declarar a Peravia como "provincia turística", y se preguntó cómo es posible que el legislador, dada su cercana relación con la gobernadora provincial Ángela Yadira Báez, no haya intervenido para detener lo que calificó como un "desastre ecológico". Carlos Peña dijo que "aún viejos como se veían (esos robles), seguían firmes en su rol de muralla contra el sonido, eliminaban toneladas de CO2 al año, mitigaban el calor, reducían el estrés, la ansiedad y la presión arterial". Félix Guerrero también indicó su rechazo.



