Exempleado declara que advirtió a los dueños sobre el riesgo y no fue escuchado
Gregorio Adames, exempleado de la discoteca Jet Set, declaró este viernes ante la Tercera Sala Penal del Distrito Nacional que las filtraciones y caídas de plafones eran normales cada vez que llovía, y que aunque presentía la caída del techo, los dueños no le hicieron caso.
Adames, quien trabajaba en el establecimiento, narró con voz entrecortada los nombres de sus compañeros que murieron durante el colapso del techo. Dijo que mantenía informado de manera continua a Antonio Espaillat sobre las filtraciones, sin que estas fueran corregidas de manera efectiva. Incluso el día de la tragedia había filtraciones, según su testimonio.
El testigo también expresó su dolor: “Después de esto no he vuelto a ser gente más. Maribel y Antonio nunca he tenido nada contra ellos, pero esto me cambió la vida; creo que a todos nos cambió la vida”, dijo entre sollozos. Adames fue el segundo testigo en declarar este viernes ante la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional.
En la audiencia, el Ministerio Público continuó presentando pruebas, principalmente cruces de llamadas entre los imputados y empleados. El director de Persecución de la Procuraduría General de la República, Wilson Camacho, afirmó que los tres peritos que han declarado coinciden en que el colapso del techo se debió a una sobrecarga.
Camacho detalló que los peritos —el ingeniero Leonardo Reyes Madera, el patólogo forense Máximo Corominas y el ingeniero Eduardo Fierro— concluyeron unánimemente que se colocó peso de más en el techo, lo que generó fatiga en las vigas y provocó el colapso. El juicio sigue a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat por homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias tras el siniestro que mató a 236 personas e hirió a más de 180.



