Recientemente notamos que las denominadas Big Four en el campo de las consultoría y auditoria internacionales, han venido marcando el paso con la contratación de un personal distinto al del conocimiento financiero y de las propias auditorias, y están integrando ingenieros, expertos en automatizaciones y temas relacionados a profundidad con la inteligencia artificial.
Al parecer y como era de esperarse, el core business de estas grandes firmas, que son las grandes empresas multinacionales, con toda certeza han venido invirtiendo grandes sumas de dinero, y dedicando recursos humanos exclusivos, para lograr multiplicar la productividad apoyándose en la inteligencia artificial, los agentes de IA y las automatizaciones de procesos clave, no solo en las aéreas de manufactura, sino también en las áreas típicamente administrativas, finanzas, logística, recursos humanos y otras áreas típicamente dominadas por el conocimiento y las competencias humanas.
No sabemos si las auditorias también alcanzaran un nivel superior de realización logrando una súper productividad en los trabajos de campo, o si lograrán un reenfoque de la estrategia de auditoría, o un amarre con los enlaces a los procesos automatizados en sus clientes, para realizar prácticamente auditorias en tiempo record, es decir, junto al correr de los procesos en las operaciones cotidianas.
De ser así, los tiempos de realización de una auditoria serian minimizados, aunque no sabemos si los costos y sus facturaciones al cliente también reflejaran un ajuste a la baja sustancial por esta mejora de métodos.
Pero independientemente de esta visión o previsión que estamos intentado desglosar están dos elementos puramente humanos, y que comenzaron a formar parte de la gestión del conocimiento, aún sin saber el rumbo que tomaría esto que hoy se presenta con dos caras bastante robustas, retadoras y muy posiblemente rompedoras del status quo, y por lo tanto, llevando a su mínima expresión (aunque de esto no se quiere hablar), las nominas en los ambientes laborales.
Algunas personas aprovechando la inevitable ola del conocimiento, están intentando facturar, vendiendo la idea de un salvavidas para la preservación del empleo, y es sumándose a cursos y hasta maestrías en el orden de “dominar la inteligencia artificial”.
Pero mientras la ola va creciendo y arropando los diversos sectores económicos, ciertamente las personas que se adiestran en el uso de estas herramientas, sacaran provecho, mientras entrenan a los nuevos agentes de IA y se automatizan procesos.
Aunque al final del camino, ya su entrenamiento termina y también su vida laboral, al menos en esa organización.
Como en toda reingeniería habrá un porcentaje de sobrevivientes a estos procesos, es la norma que viene desde los primeros cambios inducidos con reorganizaciones y reingenierías, rightsizesing, downsizesing, rediseño de procesos, mejora continua y búsqueda contínua de mejoras y productividad.
No nos olvidemos de que en todo este camino paradigmático desde la primera revolución industrial a la fecha, lo que siempre se ha buscado es: lograr más con menos y ahora, con la IA, casi un salto cuántico, lograr mucho más, con mucho menos.
Pero tenemos dos escenarios que de manera paralela se van moviendo intentando aprovechar estas posibilidades de automatización.
Por un lado el sector privado, que con la visión de negocios y las especializaciones logradas en el tiempo, a pesar del paso dado a los generalistas por la visión holística de procesos, han logrado el aseguramiento de sus procesos y calidad en los mismos, por lo que en su mayoría cuentan con una documentación del proceso y del cambio planeado, que les da un resguardo para la sostenibilidad operativa.
A pesar de esto, los mismos criterios para el aseguramiento de la calidad de los procesos que se automatizan, son el gran reto del momento, ya que el carácter ético de los agentes de IA dependerá de sus entrenadores, los seres humanos que le transfieren el saber hacer: el que, el cómo, el cuándo, el porqué y el para qué.
En el caso del sector público la situación varía considerablemente, ya que otros elementos distorsionan lo que idealmente deberían ser procesos correctamente alineados con la razón de ser institucional.
Para un servicio Público más que profesional, institucional, automatizado, utilizando los recursos humanos, con ética e integridad en para estos procesos.
Pero cuando usted puede ver lo que ha significado el paso por la cosa pública de la gran mayoría de los cuadros políticos partidarios, y como el enriquecimiento ilícito los adorna impunemente casi a todos, los cuestionamientos sobresalen y luce que seguirá siendo una utopía el servicio público, ético, de calidad y al más bajo costo para el estado dominicano.
Si a la parte de la cultura de la corrupción, aplaudida, deseada, añoñada, protegida, custodiada, y goloseada por toda la partido mafia del país, usted entonces le suma, los conceptos de “hacer lo que haya que hacer” para llegar al poder y para mantenerse en el.
Entonces, que se puede esperar de las alimañas que mantienen sus juntillas en cada entidad pública, para el reparto del botín.
Cuando usted lee en la prensa que se habla por ejemplo de automatizar las compras del estado, y si tienes algún conocimiento de lo que es un proceso de automatización, se tes paran los pelos de punta.
La política lo permea todo, y vale más que la búsqueda de la verdad y de la justicia, entonces, la desesperanza aprendida crece, y la inmortalidad del cangrejo se hace perenne, para poder decir con desapego: a lo que vinimos, sálvese quien pueda.
Imagínese automatizar, con clientelismos, populismo, crecimiento enorme de las nominas, entelequias que se forman al por mayor, y una clase política cómplice y coautora del gran saqueo al tren de la nación.
Automatizar el saqueo a la nación, automatizar el maquillaje de las cuentas nacionales, automatizar la manipulación y el chantaje del poder a la nación y a su clase pensante.
Pero les dejo esta preguntica de niños: quien auditara las automatizaciones y más importante aún, quien auditara a los que automatizan.
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