La preocupación compartida por el exceso digital infantil
Progenitores, docentes y abuelos coinciden en una misma inquietud: la exposición intensiva a pantallas está modelando la infancia a un ritmo perturbador. Videos interminables, videojuegos adictivos y contenidos que alteran la concentración configuran una rutina difícil de gestionar.
Sin embargo, la discusión suele interrumpirse. Restringir celulares y tabletas parece sencillo, hasta que irrumpe la cruda realidad económica de numerosos hogares dominicanos. No todas las familias pueden costear deportes, idiomas, música o campamentos.
Tampoco todos acceden a escuelas con jornadas extendidas donde los menores aprendan y permanezcan supervisados. Surge una paradoja incómoda: se exige alejar a los niños de los dispositivos mientras miles de familias carecen de alternativas para ocupar su tiempo de forma segura y formativa.
Más allá de las prohibiciones
El debate no puede limitarse a vetos o normativas escolares. Resulta indispensable preguntarse cómo resguardar a la infancia de las dependencias digitales sin ignorar que para una porción significativa de la población, desconectar también implica un desembolso. Mientras el Estado no garantice espacios recreativos, culturales y educativos accesibles, la desconexión digital seguirá siendo un privilegio de clase.
Este acontecimiento ha generado diversas reacciones en la opinión pública dominicana, reflejando la importancia que estos temas tienen para la ciudadanía. Las autoridades y sectores involucrados continúan dando seguimiento al desarrollo de los hechos.



