Claves para entender por qué la guerra debilita a los pueblos y fortalece a las tiranías
La escalada militar de Estados Unidos contra Irán, liderada por Donald Trump, vuelve a poner sobre la mesa un debate que afecta a todos: las guerras no solo son destructivas, sino ineficaces para resolver conflictos. Aquí las claves para el lector dominicano.
Pocos años atrás, una anécdota familiar sirvió para ilustrar el absurdo de las guerras: una madre de turista en Vietnam recibió un correo de su hijo que decía: «Si ves algún prisionero yanqui, intenta liberarlo». Ella respondió: «Desde este McDonald’S solo veo mi Coca Cola delante». La broma deja una reflexión: las guerras no sirven para nada, son ineficientes, destructivas y mortales, y así lo confirma la ciencia, no una opinión.
Hoy, los herederos de los vencedores comunistas en Vietnam, sin guerras, adoptaron el camino ideológico que no se pudo imponer con las armas, y el país crece a un ritmo del 7% anual, por encima, irónicamente, del de Argentina, cuyo presidente es aliado de la Casa Blanca. Tonta guerra.
En la actualidad, Trump lidera una escalada militar contra los criminales ayatolás de Irán. Una amiga iraní residente en Alemania señalaba que los iraníes no protestan y mueren en las calles por un acuerdo nuclear, sino por su vida y libertad. Mientras el presidente de EE.UU. destruye al país, perjudica sobre todo a sus ciudadanos y no le importan las ejecuciones de civiles. El régimen, por el contrario, está feliz con la «situación de guerra» que le permite endurecer la represión sobre una población cada vez más angustiada y debilitada.
La ciencia ha demostrado de modo definitivo que la violencia destruye siempre: es contraproducente incluso en defensa propia. Es una incoherencia lógica que la violencia se resuelva con más violencia; por el contrario, se suma y aumenta. Los griegos, como Aristóteles, ya sabían que el universo está regido por un orden, y la violencia es una fuerza extrínseca que pretende desviar ese desarrollo espontáneo. Los métodos eficaces de defensa son los pacíficos, empezando por permitir que las sociedades sean libres, como Suiza, altamente pacífico interna y externamente. La Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, no combatió la tiranía, sino que trajo otra peor: terminó con la de Hitler, pero apuntaló la de Stalin, más sangrienta, que propagó el comunismo, el terrorismo y apuntaló a los Castro en Cuba.



