
La inestabilidad eléctrica en el Gran Santo Domingo resalta la vulnerabilidad de los hogares en todo el país
Residentes del Distrito Nacional llevan más de una semana sufriendo cortes de luz constantes, un problema que también afecta a barrios y municipios del Sur, donde la falta de suministro estable golpea la economía local y la calidad de vida.
Los sectores Praderas III, San Gerónimo y zonas aledañas del Distrito Nacional enfrentan desde hace más de siete días interrupciones eléctricas que se repiten de día y de noche, con cortes que van de 30 minutos a una hora y restablecimientos breves que mantienen el voltaje inestable. Aunque el hecho ocurre en la capital, para los residentes de la región Sur esta situación es un espejo de lo que viven a diario en comunidades como Barahona, donde los apagones históricamente han afectado el comercio, el turismo y la conservación de alimentos y medicinas.
Rafael Sánchez, uno de los afectados en el Distrito Nacional, denunció que la respuesta de Edesur no resuelve el problema: "Eso lo que hace es que daña los electrodomésticos y los alimentos que necesitan refrigeración". En el Sur, esa misma queja es común entre familias que dependen de neveras y bombas de agua para su sustento, y donde cualquier variación de voltaje puede significar pérdidas económicas difíciles de recuperar.
Felicia Alejandra Balbuena, otra residente afectada, explicó que las noches se han vuelto insoportables por el calor: "Muchas veces no podemos dormir por falta de energía, porque no podemos encender los aires acondicionados ni los abanicos". Esta realidad también la padecen los hogares del Sur, donde las altas temperaturas y la falta de un suministro estable afectan la salud y el descanso de la población.
Los residentes capitalinos han pedido a Edesur una solución definitiva y una explicación clara sobre las causas de los cortes, algo que también exigen las comunidades sureñas a las distribuidoras de electricidad. Mientras tanto, el llamado se extiende a las autoridades para que prioricen la estabilidad del servicio eléctrico, no solo en el Gran Santo Domingo, sino en todo el país, pues cada apagón representa un golpe a la economía familiar y al desarrollo de las regiones.



