Fabricantes acortan la vida útil de los productos y obligan al consumidor a comprar de nuevo
La obsolescencia programada, el diseño deliberado para que un producto dure menos, afecta a teléfonos, televisores y electrodomésticos, y obliga al usuario a reemplazarlos constantemente. Conocer cómo opera es clave para el bolsillo de los dominicanos.
La obsolescencia programada es la planificación o diseño deliberado por parte de un fabricante para que un producto, como un teléfono, un electrodoméstico o una bombilla, tenga una vida útil limitadamente corta o deje de funcionar tras un periodo determinado. El objetivo principal es forzar al consumidor a comprar un producto nuevo o pagar por su reparación, garantizando así un ciclo continuo de ventas y beneficios económicos para las empresas.
En la actualidad, esta práctica ya no se limita a fallos de fábrica, sino que abarca también programas informáticos y accesorios esenciales. Televisores, ordenadores, consolas y electrodomésticos quedan relegados rápidamente, siendo los teléfonos inteligentes el exponente más representativo de esta vertiginosa carrera comercial donde lo más reciente desplaza a lo recién adquirido. La feroz competencia del mercado impulsa el lanzamiento constante de nuevos modelos en periodos extremadamente breves.
Durante las décadas pasadas, la inutilidad de un equipo respondía a causas distintas: un sistema quedaba en desuso cuando surgía una innovación técnicamente muy superior o cuando resultaba imposible conseguir piezas de repuesto para reparar los fallos mecánicos. Un ejemplo claro fue la sustitución de la máquina de escribir manual por la eléctrica, y posteriormente por el ordenador personal, que revolucionó la edición de textos. Del mismo modo, los primeros teléfonos móviles de gran tamaño y funciones limitadas abrieron paso a dispositivos pequeños multifuncionales.
La obsolescencia programada emergió con la Revolución Industrial, cuando la producción masiva exigió estimular la demanda constante de bienes. Desde entonces, el ecosistema industrial busca seducir al consumidor para adquirir productos prescindibles bajo un ciclo ininterrumpido de renovación de stock. Para los lectores, identificar este fenómeno permite tomar decisiones de compra más conscientes y evitar gastos innecesarios.



