Según reportes oficiales, República Dominicana ha mejorado en indicadores de seguridad ciudadana, como la reducción de homicidios y la coordinación operativa policial. El Gobierno destaca el nuevo modelo de patrullaje preventivo para fortalecer la presencia en territorios y reducir tiempos de respuesta ante incidentes.
Interior y Policía: la calle desafía las estadísticas de seguridad
Sin embargo, hechos recientes en Santiago y Boca Chica contradicen esta percepción. En Santiago, Deivy Abreu Quezada, conductor de un camión recolector de basura, fue perseguido y asesinado tras un incidente vial, presuntamente por un cobro compulsivo, en el parqueo del Palacio de Justicia. Días después, en el sector Don Pedro, el cadáver de Wiliam Manuel Peña fue lanzado desde una motocicleta en plena vía pública.
En Boca Chica, el fraile José Alcántara Báez fue ultimado con más de 80 disparos desde un vehículo en movimiento, hiriendo a una mujer en una vivienda cercana. Estos casos evidencian la brecha entre las estadísticas y la realidad en las calles, donde la violencia de alto impacto debilita la sensación de control y la confianza en la capacidad de contención inmediata de las autoridades.