Salud

Sin hijos ni familiares María Elena vive de la solidaridad

María Elena, sin hijos ni familiares, vive solo de la solidaridad de sus vecinos.

ld Cuando cae la noche en Conani, un barrio del sector Pekín, al sur de Santiago, María Elena no tiene una puerta que cerrar ni una habitación que la espere.

Desde hace varios años, la galería de un vecino se ha convertido en su refugio, donde duerme y espera que alguien acuda en su ayuda.

A sus 72 años, según aseguran sus vecinos, María Elena sobrevive gracias a la solidaridad de personas que, sin ser familiares suyos, le proporcionan alimentos y están pendientes de sus necesidades.

No tiene hijos y afirma que sus familiares más cercanos están lejos.

La mujer cuenta que tiene una hermana que reside en Estados Unidos desde hace más de 30 años y un hermano que hasta hace poco estaba a cargo de su cuidado, pero que se marchó del lugar sin que ella sepa dónde localizarlo.

María Elena no recuerda con precisión su edad y, al ser entrevistada, asegura tener 39 años.

Sus vecinos sostienen que tiene 72.

Lo que sí recuerda es que su situación cambió después que su hermano abandonara la vivienda donde ambos residían.

“Mi hermano se mudó para allá, muy lejos.

Y yo no tengo mi hermano, porque mi hermano mío me pelea mucho, me da golpes”, relata la mujer, quien tiene dificultades para ordenar sus recuerdos.

Según su versión, su hermano le pidió que abandonara la vivienda.

“Yo me iba a bañar y él me dijo: ‘Te vas de aquí’”, cuenta María Elena, quien asegura que desde entonces quedó sin un lugar donde vivir.

Una de las vecinas que conoce su historia, Alexandra García, afirma que María Elena lleva alrededor de 35 años viviendo en el sector Conani, Pekin y que durante gran parte de ese tiempo su hermano la ayudó.

Sin embargo, señala que ahora la situación ha cambiado y la mujer quedó dependiendo de los vecinos.

García explica que su familia también ha tratado de ayudarla, pero enfrenta dificultades para continuar haciéndolo debido a la enfermedad de su madre.

“Mi mamá está enferma y no puede seguir cuidándola”, señala la vecina.

Mientras tanto, la comunidad se ha convertido en la principal red de apoyo de María Elena.

Los vecinos le llevan comida, le permiten dormir en la galería y permanecen atentos a ella.

“Yo vengo a comer para acá”, dice cuando se le pregunta quién la alimenta.

A pesar de su situación de vulnerabilidad y de los problemas de salud que asegura padecer, María Elena conserva el buen ánimo y es descrita por sus vecinos como una mujer querida en el sector.

Sin embargo, necesita atención médica, medicamentos, ropa y, sobre todo, un lugar seguro donde vivir.

Cuando se le pregunta qué quiere y qué necesita, responde con sencillez: “Quiero que me busquen una gente que me cuide y que me compren ropa y zapatos”.

También afirma necesitar medicamentos y atención para sus problemas de salud.

La mujer asegura que anteriormente recibía medicamentos para la presión arterial y describe episodios de temblores en las manos.

Sus dificultades para explicar su condición hacen necesaria una evaluación médica que permita determinar cuáles son sus necesidades de salud.

Su petición, es clara.

cuando le preguntan si quiere que alguien la ampare: “Sí”,dice sink titubear.

Sus vecinos esperan que las autoridades conozcan su situación, evalúen su estado de salud, vulnerabilidad y determinen qué tipo de protección pueden darle..

El Biran

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