Expertos advierten que la falta de aplicación de leyes amenaza a Barahona y la región Enriquillo
La Comisión de Ciencias Naturales de la Academia de Ciencias criticó el decreto 615-26, emitido esta semana, por considerarlo una respuesta tardía que no ataja la degradación que ya afecta a las cuencas y áreas protegidas del Sur, como el Lago Enriquillo y la Sierra de Bahoruco.
Mientras Barahona y las provincias vecinas dependen del turismo ecológico y la agricultura en zonas como la Sierra de Bahoruco y el Parque Nacional Jaragua, la Academia de Ciencias advierte que el nuevo decreto 615-26 no resuelve la raíz del problema: la inacción de las instituciones frente a la ocupación ilegal de terrenos y la tala de bosques que ya se observa en la región Sur.
El organismo, a través de su Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente, recordó que el país tiene leyes suficientes, como la Ley 64-00 y la Ley 202-04, pero que estas no se aplican en el terreno. Para las comunidades del Sur, esto significa que ríos como el Yaque del Sur y el Bahoruco siguen perdiendo caudal y que los humedales de la región Enriquillo continúan degradándose sin que haya controles efectivos.
La Comisión también cuestionó al Ministerio de Medio Ambiente y a la Procuraduría Especializada, señalando que sus respuestas ante daños ambientales han sido débiles. En el Sur, donde la vigilancia del Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa) es limitada, los residentes denuncian desde hace años extracción ilegal de áridos en ríos y quema de vegetación en laderas protegidas.
La Academia aseguró que estará vigilante y que el decreto 615-26, que declara el terrorismo medioambiental como prioridad de seguridad del Estado, debe traducirse en acciones concretas. Para Barahona y Pedernales, donde el ecoturismo y la conservación son motores económicos, la promesa de aplicar la ley es una esperanza, pero también un reto que requiere presencia estatal real, no solo decretos.
La Comisión insistió en que con voluntad y compromiso institucional se puede frenar la degradación, pero advirtió que cada día de retraso cuesta caro a las comunidades que dependen de los recursos naturales del Sur.



