
El senador Omar Fernández (FP) reveló que en 18 años los estudiantes haitianos en aulas dominicanas pasaron de 25 mil a 205 mil, mientras 141,500 dominicanos dejaron las escuelas. Para la región Sur, esto implica presión sobre servicios educativos y comunidades cercanas a la frontera.
Barahona y toda la región Sur deben prestar atención a las cifras presentadas por el senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, quien denunció que la matrícula de estudiantes haitianos en escuelas públicas dominicanas creció un 716 % entre 2007 y 2025, pasando de poco más de 25 mil a más de 205 mil. En contraste, 141,500 estudiantes dominicanos abandonaron las aulas en el mismo período, una situación que afecta directamente a provincias como Barahona, Pedernales e Independencia, donde la cercanía con Haití hace más visible el fenómeno migratorio.
El legislador de la Fuerza del Pueblo advirtió que este crecimiento acelerado, combinado con la reducción de alumnos dominicanos y el aumento de niños sin cupo, evidencia una presión creciente sobre el sistema educativo nacional y una falta de planificación que el Gobierno debe enfrentar con urgencia. 'Estamos hablando de un incremento de 716 %. Si fuera crecimiento económico sería extraordinario, pero estamos hablando de migración, una parte importante de ella irregular, y de la presión que esa realidad termina ejerciendo sobre los servicios públicos', expresó.
Para el Sur, esta realidad se traduce en aulas más llenas en comunidades como Jimaní, Elías Piña o Pedernales, donde los centros educativos ya enfrentan limitaciones de infraestructura y recursos. La preocupación de Fernández resuena en una región que históricamente ha sido punto de entrada de migrantes y donde la seguridad ciudadana y los servicios de salud también sienten el impacto de una política migratoria que, según el senador, debe ser ordenada y controlada.
Fernández insistió en la necesidad de fortalecer y blindar la frontera, al considerar que una política migratoria desordenada termina trasladando sus consecuencias a los hospitales, la seguridad ciudadana, las finanzas públicas y las escuelas. 'Mientras más de 180 mil estudiantes haitianos se incorporaban adicionalmente a nuestras escuelas, 141,500 estudiantes dominicanos dejaron de estar en las aulas. Repito: 180 mil estudiantes haitianos más y 141,500 estudiantes dominicanos menos. Son números que el país tiene la obligación de mirar con seriedad', enfatizó.
El senador también aclaró que el derecho a la educación reconocido por la Constitución no puede usarse como excusa para renunciar a una política migratoria ordenada. 'Nuestra Constitución reconoce el derecho a la educación. Eso no está en discusión. Pero precisamente porque tenemos obligaciones que cumplir dentro de nuestro territorio, el Estado también tiene la obligación de controlar quién entra, cómo entra y bajo qué condiciones permanece en República Dominicana', afirmó, un llamado que cobra especial relevancia en las comunidades del Sur que conviven a diario con la migración.



