Un análisis de opinión advierte sobre la descomposición social y el rol de las instituciones
En un artículo de opinión publicado este 22 de septiembre de 2026, el columnista Ramón B. Castillo denunció que la prostitución, la homosexualidad y conductas delictivas son exhibidas y promovidas con impunidad en redes, radio y televisión por influencers y creadores de contenido, lo que considera una amenaza para los vínculos sociales.
El texto, difundido por el periódico El Nacional, sostiene que valiosos sectores de la población, como adolescentes, jóvenes y trabajadores humildes, prestan atención con deleite a esos 'antisociales mediáticos' y terminan elevándolos a liderazgos sociales. El autor alerta que el idioma, componente básico de la identidad nacional, está siendo sustituido por una jerga creada por esas celebridades, y que el patrimonio artístico-cultural sufre deformaciones grotescas.
Castillo afirma que cada día aumenta el número de adolescentes y jóvenes que confiesan públicamente su condición de gay o su membresía y liderazgo en bandas criminales, y que la distribución y consumo de drogas alucinógenas gana terreno y daña a las familias. 'El pueblo luce cada vez más corrompido, debilitado e indefenso', escribió, y se preguntó: '¿Qué está pasando? ¿Es que no hay manera, instituciones ni personas capaces de detener todo eso?'.
El columnista plantea que enfrentar ese proceso de disolución social rebasa los límites de una comisión, dirección general o ministerio, porque, a su juicio, todas las instituciones del Estado están severamente corrompidas, con la honrosa excepción del Cuerpo de Bomberos. Considera que ese fenómeno degenerativo es una obra maestra de reingeniería político-social, planificada y financiada por fuerzas poderosas locales y extranjeras, con el doble propósito de apoderarse de los recursos estratégicos con mínima resistencia y lubricar ideológicamente un proyecto de fusión con el vecino pueblo haitiano.
Finalmente, Castillo confía en que las reservas históricas de la sociedad despertarán de su letargo y que un nuevo orden mundial será favorable a la salvación del país. 'El tiempo tendrá la última palabra', concluyó. El artículo invita a la reflexión sobre el rumbo social y el papel de las instituciones dominicanas.



