Investigación publicada en The Lancet alerta sobre necesidad de vigilancia médica temprana
Un estudio internacional liderado por el Instituto de Investigación del Hospital Sant Pau de Barcelona, publicado en The Lancet, revela que el riesgo de epilepsia en adultos con síndrome de Down aumenta significativamente tras la aparición de síntomas de alzheimer. La investigación, que analizó a 4.804 personas de varios países, subraya la importancia de un seguimiento neurológico estrecho.
La incidencia acumulada de epilepsia en adultos con síndrome de Down pasa del 9.5% en el momento del diagnóstico de alzheimer al 56.9% a los nueve años, según el estudio. La neuróloga Lucía Maure-Blesa explica que las crisis epilépticas en este colectivo no son solo consecuencia del envejecimiento, sino que el riesgo se eleva 'de forma muy clara cuando comienzan los síntomas del alzheimer y sigue aumentando a medida que la enfermedad avanza'.
Los resultados, basados en una muestra de 4.804 personas de diferentes países, muestran que la aparición de epilepsia, especialmente la mioclónica de inicio tardío, se asocia con un deterioro cognitivo más rápido y un riesgo de mortalidad 2.10 veces superior. La investigadora María Carmona-Iragui aclara que esta relación 'no significa necesariamente que las crisis sean la causa de este empeoramiento', ya que también podrían indicar que el alzheimer está en una fase más avanzada o agresiva.
El trabajo analizó a pacientes con una edad media de 43 años pertenecientes a siete series internacionales entre octubre de 2012 y julio de 2025. Los datos indican que las crisis más frecuentes en esta etapa son las mioclónicas, caracterizadas por sacudidas musculares breves, y las tonicoclónicas, que provocan pérdida de conciencia y movimientos convulsivos.
Ante estos hallazgos, el equipo médico recalca la importancia de vigilar estrechamente a los pacientes, ya que algunas crisis pueden manifestarse como 'pequeños espasmos, sobre todo por la mañana' y pasar desapercibidas en el seguimiento rutinario. La investigación, liderada por el Instituto de Investigación del Hospital Sant Pau, resalta la necesidad de protocolos de atención específicos para esta población.



