
Especialistas advierten sobre riesgos de intrusismo y ofrecen pautas para verificar credenciales médicas
El ejercicio ilegal de la medicina representa una amenaza para la salud pública y una afrenta a la dignidad humana, según un análisis de Catalejo publicado este 1 de noviembre de 2026. Conocer cómo identificarlo y prevenirlo es fundamental para evitar consecuencias devastadoras.
El intrusismo médico ocurre cuando una persona sin formación, credenciales o autorización legal asume funciones médicas, convirtiendo la vulnerabilidad del paciente en una oportunidad para la improvisación y el engaño. No debe confundirse con el error médico, pues este puede cometerse incluso con prudencia y conocimiento científico. El problema es más grave cuando alguien ejerce sin competencias, usurpa especialidades o realiza procedimientos para los que no está preparado.
Las consecuencias pueden ser devastadoras: diagnósticos equivocados, tratamientos inadecuados, intoxicaciones medicamentosas, infecciones, hemorragias, lesiones neurológicas, deformidades, pérdida de órganos y muertes evitables. También pueden surgir secuelas psicológicas como ansiedad, depresión y pérdida de confianza en los servicios sanitarios. En psiquiatría, una evaluación deficiente puede llevar al uso inadecuado de psicofármacos o a omitir enfermedades orgánicas que simulan trastornos mentales.
La República Dominicana cuenta con la Ley General de Salud núm. 42-01, cuyo artículo 92 exige titulación y exequátur para ejercer profesiones sanitarias. No basta con exhibir diplomas o publicidad atractiva: hay que demostrar credenciales y autorizaciones. El Ministerio de Salud Pública debe fortalecer la inspección, verificar habilitaciones, investigar denuncias y sancionar, mientras los centros sanitarios deben comprobar credenciales y delimitar competencias.
Para prevenir, los pacientes deben verificar que el profesional esté acreditado y que el establecimiento tenga autorizaciones. Ante tratamientos invasivos, cirugías o diagnósticos graves, es razonable solicitar una segunda opinión. Se debe desconfiar de promesas de curación absoluta, procedimientos clandestinos y recomendaciones de abandonar tratamientos sin evaluación médica. Ante sospecha de daño, suspenda la exposición y busque evaluación independiente; si hay dificultad respiratoria, alteraciones de conciencia, hemorragias, debilidad súbita o dolor intenso, acuda a urgencias.


