Asoduarte denuncia que solo quedan 15 de 116 asociados y pide regulación estatal
La Asociación de Comercios de la Avenida Duarte (Asoduarte) denunció que la competencia desleal y la falta de control estatal han reducido su membresía de 116 a 15 integrantes, mientras el comercio chino crece sin aparente fiscalización.
Durante años, la avenida Duarte fue un imán de compradores, con vendedores que cerraban sus puertas hasta que salieran los clientes para luego permitir la entrada de quienes esperaban afuera. Los miembros de Asoduarte, en su mayoría segunda generación de propietarios, recuerdan aquella época. Sus familiares, casi todos migrantes, levantaron negocios que aún permanecen en la zona. Pero de aquella Duarte queda poco.
Para los comerciantes agrupados en Asoduarte, el problema actual no es la llegada de una nueva nacionalidad, sino que el Estado no supo administrar ni regular el crecimiento del comercio chino. Sitúan el inicio de esta transformación en 2018, con la llegada de nacionales chinos que abrieron nuevas tiendas. 'En un inicio, éramos 116 integrantes. Hoy día, quedamos 15. Lo demás es todo comercio chino', observa José Luis García, representante de la entidad.
Asoduarte reúne a propietarios de diversos tamaños y tipos de mercancías. Para pertenecer se debe ser dueño de una tienda y tener más de cinco años en la avenida. Antes hubo locales chinos dentro de la asociación; hoy solo queda uno. Los comerciantes explican que una dificultad para aceptar algunos de estos negocios es que funcionan en locales alquilados y cambian de nombre con frecuencia, por lo que no poseen un Registro Nacional de Contribuyentes (RNC) fijo.
El grupo sostiene que todos los establecimientos deben cumplir las mismas obligaciones, desde importación y pago de impuestos hasta la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), la empleomanía y el reglamento 80/20, que exige al menos 80% de trabajadores dominicanos. 'O se regularizaron o llegaron a algún tipo de acuerdo para abrir o seguir trabajando', alerta Robert Fernández, otro miembro. El planteamiento coincide con la forma en que ingresan las mercancías: denuncian que mientras a los negocios tradicionales les verifican minuciosamente los furgones en Aduanas, a otros competidores les ingresan contenedores cerrados sin abrir, lo que facilita la subvaluación y la entrada de artículos falsificados. Hace unos días, el presidente Luis Abinader informó que el Gobierno supervisa a las empresas chinas dedicadas al comercio en el país y que las autoridades revisan las declaraciones ante Aduanas.



