El aspirante del PED dice que creció de 1.3% a 2.6% y defiende su encuesta presencial
El aspirante presidencial Fernando Abreu, del Partido Esperanza Democrática (PED), aseguró que su respaldo electoral ha aumentado en los últimos meses y se fijó como meta alcanzar un 10% de intención de voto para el próximo año. Lo dijo en una entrevista en El Show del Mediodía, donde defendió una encuesta que le atribuye un 2.6% de respaldo.
Abreu explicó que sus mediciones internas reflejaban entre 1.3% y 1.4% hace cuatro meses, mientras que ahora asegura alcanzar 2.6% y 3.5% en otros estudios. Según planteó, ese comportamiento evidencia un crecimiento de su proyecto político en un período relativamente corto. No especificó cuál sería su porcentaje de intención de voto de cara a 2028, año en que están previstas las elecciones generales.
El dirigente defendió la metodología de la encuesta que le atribuye 2.6% y explicó que el estudio fue realizado de manera presencial en todo el país, con una muestra que, según afirmó, abarcó todos los municipios. “Yo sé mucho sobre encuestas. De hecho, anteriormente he hecho encuestas. Y parece que no tienen conocimiento de lo que es una ficha técnica”, manifestó.
Al referirse a sus proyecciones, fijó como objetivo continuar aumentando ese respaldo durante los próximos meses. “Y nuestro propósito y nuestra próxima meta es triplicar eso a un 10% para el año que viene”, afirmó. El político vinculó ese crecimiento con la presencia de figuras que buscan abrirse espacio fuera de las estructuras políticas tradicionales y se presentó como parte del fenómeno de los llamados outsiders, destacando que su incursión se produce fuera del ámbito de la farándula.
Abreu comparó su desempeño con el de otras figuras que han iniciado sus carreras políticas con niveles reducidos de respaldo y posteriormente han alcanzado posiciones de mayor relevancia. “De la misma forma que lo logré de hace tres meses para acá, que tenía 1.3. Y ahora tres meses después tenemos 2.6 y 3.5”, indicó. El tema de las encuestas generó un intercambio entre los panelistas, quienes expusieron posiciones distintas sobre la credibilidad de varias mediciones. La conversación concluyó con una propuesta para realizar un debate entre Abreu y Rafael Paz.



