

Dios es nuestro refugio en medio de las tribulaciones.
Consolación
Por eso, ante la tragedia sufrida por el pueblo venezolano, oramos por consuelo y misericordias.
El Dios soberano que permite los terremotos, es el mismo Dios todopoderoso que restaura y levanta al caído.
El apóstol Pablo enfatiza que tras las aflicciones viene también el alivio.
Dios es la roca eterna de los siglos.
Él nos guiará más allá de la muerte.
Por tanto, rogamos con lágrimas por la consolación de los hermanos venezolanos.
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