Caso evidencia fallas en el proceso de deportación y genera dudas para la seguridad de los más vulnerables
La deportación a Haití junto a su madre de una recién nacida ha generado cuestionamientos al protocolo de Migración, que dirige el vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester. El hecho, ocurrido en septiembre de 2026, solo se conoció por la movilización de familiares.
El caso de la deportación a Haití de una recién nacida junto a su madre no es un incidente aislado que se resuelva con una simple declaración. Se trata de una situación grave que cuestiona directamente los protocolos de captura y deportación de inmigrantes haitianos que aplica la Dirección General de Migración, bajo la responsabilidad del vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester.
La evidente ligereza en el procedimiento ha puesto en alerta a diversos sectores, que advierten sobre la posibilidad de que existan casos similares en el proceso de deportación de haitianos. La falta de un debido seguimiento pone en riesgo la vida y los derechos de las personas más vulnerables, como los recién nacidos.
De no haber sido por la movilización de los familiares, no se sabe qué hubiera sido de la niña y su madre en la vecina nación. Este hecho demuestra la importancia de la vigilancia ciudadana y de los mecanismos de control para evitar que situaciones como esta pasen desapercibidas.
El caso se convierte en la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación. Las autoridades deben revisar y fortalecer los protocolos para garantizar que no se repitan hechos que atenten contra la dignidad humana.



