Un recinto histórico que guarda la memoria del sufragio femenino
El Palacio Consistorial, considerado uno de los edificios municipalistas más longevos del continente americano, recibió un reconocimiento por su papel en la historia democrática de República Dominicana. En ese emblemático espacio, el 16 de mayo de 1934, las mujeres dominicanas participaron por primera vez en un ejercicio de votación de ensayo. La fecha marcó un precedente fundamental para la conquista definitiva del sufragio femenino ocho años más tarde.
La ministra de la Mujer, Gloria Reyes Gómez, y la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, encabezaron la ceremonia de develación de una tarja conmemorativa. Ambas funcionarias destacaron la valentía de las sufragistas que impulsaron la instalación de la mesa electoral número tres en el recinto consistorial. El acto formó parte de la agenda nacional organizada con motivo del Día Nacional de las Sufragistas.
La jornada incluyó una contextualización histórica acerca del movimiento sufragista dominicano y los detalles del voto de ensayo de 1934. El Decreto 132-23, que instituyó el 16 de mayo como fecha conmemorativa, sirvió de marco legal para la realización del homenaje. Las autoridades subrayaron que aquel proceso de ensayo constituyó uno de los antecedentes más significativos para la ampliación de la ciudadanía femenina.
Las precursoras del voto femenino no se limitaron a reclamar derechos políticos, sino que emprendieron campañas activas de alfabetización y organización comunitaria. Gracias a ese esfuerzo, miles de mujeres pudieron acudir a las urnas en las elecciones de 1934. Su legado sentó las bases para el reconocimiento pleno de los derechos políticos de las dominicanas.
La tarja conmemorativa instalada en el Palacio Consistorial simboliza el reconocimiento institucional a una lucha que transformó la arquitectura democrática del país. El gesto de perpetuar esa memoria en un espacio tan significativo busca inspirar a las nuevas generaciones. La conquista del voto femenino, recordaron las oradoras, fue el fruto de una movilización colectiva que merece ser preservada en la conciencia nacional.



