Moradores exigen solución a problemas que afectan la convivencia y la salud
A casi siete años del traslado de 1,787 familias a La Nueva Barquita, los residentes enfrentan la falta de títulos de propiedad, una escuela inconclusa y una fiscalía que no abre. La situación afecta la convivencia y la salud de los envejecientes.
El próximo 30 de junio se cumplen siete años desde que más de seis mil personas, integrantes de 1,787 familias, recibieron igual cantidad de apartamentos en el proyecto La Nueva Barquita, tras décadas de inundaciones en La Vieja Barquita de Los Mina y Sabana pérdida. Para muchos, el cambio ha sido 'del cielo a la tierra' al disfrutar de viviendas dignas con casi todos los servicios, sin temor a las lluvias ni al río Ozama. El proyecto fue uno de los más importantes del gobierno del expresidente Danilo Medina.
Sin embargo, a casi siete años, los moradores denuncian que ningún beneficiado ha recibido su título de propiedad, a pesar de que se les prometió. Tampoco se ha terminado la escuela del proyecto, que lleva casi cinco años en construcción. Otra preocupación es la Fiscalía, que fue instalada pero no ha podido abrir porque, según les han dicho, no se ha hecho un contrato de luz. Josefina Madé, líder comunitaria, hace un llamado a la procuradora Mirian Germán para que ordene su apertura.
La falta de la Fiscalía impide controlar el ruido de fiestas nocturnas y carreras de motocicletas que no dejan dormir a los residentes, a pesar de la presencia de guardias de la Armada y agentes de la Policía Nacional. 'Tenemos al coronel Deschamps, que está haciendo su trabajo, está controlando un poco los ruidos y fiestas, pero muchas veces los envejecientes no pueden ni siquiera dormir porque imagínese que comiencen con un escándalo de música alta, pero cuando llega la Policía la gente no puede ya dormir y eso afecta la salud', expresó Madé.
A pesar de que los apartamentos, valorados en su momento en 1.5 millones de pesos, fueron regalados, mucha gente se resiste a pagar la cuota de RD$1,000 por servicios, equivalente a RD$35.00 diario. El padre Gregorio Alegría, presidente del patronato, hace esfuerzos para mantener la paz y lo necesario para vivir. En siete años ha habido inadaptados, bulbosos y morosos, pero la mayoría ha hecho del proyecto un lugar de convivencia y desarrollo personal y social.



