El caso de Darrel Rodriguez expone la vulnerabilidad de la diáspora y la importancia de la seguridad en el transporte
Darrel Rodriguez, de 26 años, murió tras recibir un disparo en el pecho en la estación de la calle 53 y Séptima Avenida, en Manhattan. Sus familiares en El Bronx lo describen como un hombre tranquilo y trabajador que cuidaba de su padre convaleciente.
Darrel Rodriguez, un joven dominicano de 26 años, fue baleado alrededor de las 12:20 del mediodía del sábado en el andén de la estación de la calle 53 y la Séptima Avenida, en Manhattan, según informaciones policiales citadas por medios locales. El joven vivía en El Bronx con su padre, Tony, quien sufrió un derrame cerebral y tiene dificultades para hablar.
Su tía, Ana Pichardo, de 61 años, declaró al New York Post que Rodriguez dedicaba gran parte de su tiempo al gimnasio y al trabajo como guardia de seguridad, aceptando turnos adicionales cuando podía. Sin embargo, su mayor prioridad era su padre: «Él estaba principalmente con su padre. Estaba loco por su padre», relató Pichardo durante una visita al apartamento donde vivían ambos.
La mujer explicó que el vínculo entre padre e hijo era tan estrecho que Rodriguez incluso sentía celos cuando su progenitor comenzó una relación sentimental. «Incluso se ponía celoso cuando su padre tenía una novia. Eran muy unidos», agregó. El joven había instalado recientemente un pequeño gimnasio en su habitación, equipado con una barra para levantar pesas, y disfrutaba tocar la guitarra, escuchar rock and roll y cantar.
De acuerdo con la información policial, Rodriguez fue atacado por un hombre que vestía un conjunto deportivo rojo, un chaleco negro y una prenda que le cubría el rostro. Tras disparar, el sospechoso huyó y dejó al joven gravemente herido en el andén de la línea E, en dirección norte. Fuentes citadas por el periódico indicaron que ambos hombres habrían discutido antes de que el agresor abriera fuego, aunque no se había establecido qué provocó el altercado. Los investigadores intentaban identificar al responsable, pero enfrentaban dificultades debido a la falta de grabaciones de video del andén y a que el rostro del sospechoso estaba cubierto.

