Mery Valerio plantea medir la educación por oportunidades, no por cobertura
La educadora Mery Valerio advierte que ver la educación solo como un derecho puede llevar a enfoques populistas centrados en el acceso y la gratuidad, sin atender los resultados. Para ella, lo que cambia vidas es lo que las personas hacen con lo aprendido.
Durante décadas se ha repetido que la educación es la vía para salir de la pobreza, una frase presente en discursos políticos, planes de gobierno y debates públicos. Sin embargo, la pregunta importante no es si creemos en la educación, sino cómo la estamos entendiendo, sostiene Mery Valerio, licenciada en Educación, Mgtr. Adm. de la Educación y miembro de la Dirección Política del partido Fuerza del Pueblo (FP).
Valerio explica que la educación no cambia vidas por sí sola; lo que cambia vidas es lo que las personas son capaces de hacer con lo que aprendieron. Esa diferencia puede determinar si una familia permanece atrapada en la pobreza o si logra construir un futuro distinto para la siguiente generación.
Verla únicamente como un derecho puede llevar a enfoques populistas centrados en el acceso, la gratuidad o la cobertura, sin prestar suficiente atención a los resultados. Cuando se asume como herramienta de movilidad social, la prioridad deja de ser cuántos estudiantes están en las aulas y pasa a ser cuántos adquieren las competencias necesarias para construir una vida productiva, generar ingresos estables y romper el círculo de la pobreza.
En ese momento, la calidad del aprendizaje, la formación de los docentes, la pertinencia del currículo y la empleabilidad de los egresados se convierten en los indicadores que realmente importan. La educación deja de medirse por los recursos que consume y comienza a evaluarse por las oportunidades que genera, afirma Valerio.



